jueves, 22 de noviembre de 2012

La Planificación

 



Quizás esta sea una de las partes más bonitas o interesantes de mi especialidad. Como os comentaba en el capítulo anterior, una vez hemos realizado la simulación a nuestro paciente, enviamos sus imágenes al planificador. El planificador no es más que un ordenador con un programa sofisticado que nos permite diseñar los tratamientos, comparar diferentes opciones y predecir las posibilidades de control tumoral y de toxicidad de los órganos circundantes al propio tumor. Con las imágenes que recibimos del simulador, delineamos o contorneamos el tumor y aquéllos ganglios del territorio vecino que pudieran estar en riesgo de verse afectados. También contorneamos lo que llamamos órganos críticos, es decir aquellos órganos sanos que pudieran sufrir con la radiación. Para facilitarnos el trabajo, nos servimos de las imágenes diagnósticas previas: TAC, RMN o PET-TAC que fusionamos con nuestra imagen del simulador. Una vez realizado minuciosamente este proceso, toca el paso a colocar los haces de radiación en la mejor disposición posible. Para ello, no estamos solos pues contamos con técnicos dosimetristas y con los Radiofísicos que harán que la "cuadratura del círculo" pueda cumplirse, es decir, intentarán acercarse al objetivo de dar la dosis de radiación prescrita por el médico al tumor y ganglios, minimizando el impacto sobre los tejidos sanos hasta límites tolerables. Una vez se ha conseguido el objetivo, se discute con el médico la planificación propuesta en base a una serie de curvas e histogramas. Luego se aprueba o no dicha propuesta teniendo en cuenta parámetros clínicos del paciente. Ahora toca probarlo con el paciente "in vivo" e iniciar el tratamiento.