sábado, 23 de febrero de 2013

Trucos para mejorar la sexualidad femenina tras superar un cáncer


Hay algunos puntos clave que hay que tener en cuenta a medida que continúa la vida sexual de la mujer durante o después de haber recibido un tratamiento oncológico.

Es importante informarse tanto como sea posible sobre cómo su tratamiento puede afectar sobre su sexualidad. Hable con su médico, enfermera, psiconcólogo o psicólogo clínico. Cuando sabe lo que puede esperar, puede plantear cómo podría manejar dichas situaciones.

Tenga en cuenta que, sin importar el tipo de tratamiento para cáncer que esté recibiendo, aún conservará su capacidad para sentir placer al contacto físico. Pocos tratamientos para el cáncer (que no sean aquellos que afectan las regiones del cerebro y la médula espinal) dañan las terminales nerviosas y los músculos involucrados en la sensación de placer al contacto físico. Por ejemplo, las mujeres cuya vagina sea lo suficientemente estrecha o reseca como para causar dolor (dispareunia), a menudo pueden lograr placer a través de carícias en las mamas o en las partes externas de sus órganos genitales. Para las personas con cáncer, el contacto físico sexual es a menudo gratificante. El placer y la satisfacción son posibles incluso si algunos aspectos de la sexualidad han cambiado.

Procure mantener una mente abierta sobre las formas en que siente placer sexual. Algunas parejas tienen una visión limitada de lo que es normal en el sexo. No hay que pensar sólo en la genitalidad pues si centran la sexualidad sólo en ello puede que ambos se sientan defraudados. Para las personas tratadas contra el cáncer, puede que haya ocasiones en que las relaciones sexuales completas (me refiero a las coitales) no sean posibles. Estos momentos pueden ser la oportunidad de aprender nuevas formas de dar y recibir placer sexual.

Usted y su pareja pueden ayudarse mutuamente a lograr placer a través del tacto y de las caricias. A veces, tan sólo acurrucarse y abrazarse puede resultar placentero. También puede dar continuidad al placer cuidando su autoconocimiento y dándose espacio para la autoexploración. No se niegue la oportunidad de sentir placer sólo por que su rutina habitual ha cambiado.

Trate de tener conversaciones claras y recíprocas sobre el sexo y la sexualidad con su pareja, al igual que con su médico. Si le avergüenza mucho preguntarle a su médico si puede o no ser sexualmente activa, puede que nunca lo vaya a saber. Hable con su médico sobre el tema, y cuéntele a su pareja lo que le haya dicho. De otro modo, puede que su pareja tenga temor de que pudiera hacerle daño. Una comunicación adecuada es clave para adaptarse a su rutina sexual cuando se experimenten los cambios en su cuerpo debido al cáncer. Si siente cansancio o debilidad y quiere que su pareja tenga una participación más activa al tocarle, dígaselo. Si alguna parte de su cuerpo está muy sensible o dolorida, puede guiar la forma en que su pareja pueda generar mayor placer y evitar dolor.

Refuerce su autoestima. Recuérdese sus virtudes. Si su pelo empieza a caer, puede que opte por usar una peluca, un sombrero o un pañuelo si esto le hace sentirse más cómoda. Algunas mujeres prefieren no usar nada en la cabeza. Puede que use una prótesis en caso de una mastectomía. No deje de cuidarse y arreglarse en la medida que sea posible. Haga lo que le haga sentirse mejor sobre sí misma.

Comer bien y hacer ejercicio también puede ayudar a mantener su cuerpo fuerte y con energía. Practique técnicas de relajación y busque ayuda profesional si piensa que está deprimida. 

En los casos en que se lleve a cabo una radioterapia en la región pélvica a menudo puede verse afectada la vida sexual de la mujer. Además en mujeres en edad fértil puede que los ovarios dejen de funcionar a partir de una determinada dosis de radiación, lo cual a veces es un daño temporal, pero a menudo es permanente. Si la mujer ya ha pasado por la menopausia, puede que note poco o nada de cambio  porque sus ovarios ya han dejado de producir hormonas. Pero si no ha pasado por la menopausia, puede que la radiación le cause un "cambio de vida" repentino muy acusado en el que experimentará sofocos y sequedad vaginal.

Las mujeres jóvenes que reciben dosis menores de radiación pélvica, como podría ser durante el tratamiento contra la enfermedad de Hodgkin, puede que su menstruación regrese una vez que sus ovarios hayan recuperado su función. Sin embargo, con las dosis mayores de radioterapia, como las utilizadas para el tratamiento contra el cáncer de cuello uterino, el daño es permanente. Durante la radiación, los tejidos del área tratada adquieren tono rosado (eritema) y se inflaman. Puede que la vagina sea hipersensible durante el tratamiento con radicación y que así continúe algunas semanas después de las radiaciones. A medida que se resuelva dicha irritación, puede que haya cicatrización. Puede que las paredes vaginales se hagan fibrosas y se endurezcan. Esto puede implicar que no sean las paredes de la vagina tan elásticas como antaño, tanto durante la fase de excitación sexual como en el momento de las relaciones sexuales plenas. La cicatrización que normalmente ocurre tras la radiación pélvica puede acortar o estrechar la vagina. La mujer puede evitar la formación de tejido cicatricial tenso al estirar las paredes vaginales mediante la actividad sexual completa tres o cuatro veces por semana, o bien se recomienda la utilización de un dilatador vaginal siempre con un lubricante de manera profiláctica. 

Un dilatador vaginal es un tubo de plástico, silicona o goma que se usa para estirar las paredes de la vagina. La mujer sentirá como si se pusiera un tampón de gran tamaño durante unos minutos. Aunque una mujer no esté interesada en permanecer sexualmente activa, el mantenimiento del tamaño normal de su vagina permite que los exámenes ginecológicos resulten menos incómodos, ya que de otro modo la vagina puede cerrarse y formarse sinequias (adherencias). Las sesiones con el ginecólogo forman una parte importante en el seguimiento tras el tratamiento. El daño causado a la vagina (vaginitis) por la radiación también puede causar que su recubrimiento se adelgace y se haga frágil. Muchas mujeres observan algo de sangrado ligero tras las relaciones sexuales aunque no hayan sentido dolor durante el acto. En pocas ocasiones las mujeres tienen úlceras o llagas abiertas en el área vaginal, las cuales puede que precisen un tratamiento específico hasta curarse después de que la radioterapia haya concluido.

Mientras la mujer no esté sangrando en exceso debido a un tumor de vejiga, recto,  útero, cuello uterino o vagina, generalmente puede tener relaciones sexuales durante el transcurso de la radioterapia pélvica. Los genitales externos y la vagina conservan la misma sensibilidad de antes. Salvo que la relación sexual resulte dolorosa, la mujer podrá lograr placer también. La mujer deberá seguir las indicaciones de su médico sobre la actividad sexual durante la radioterapia. Es importante saber que la radioterapia que se administra con un  equipo externo al cuerpo no deja ninguna radiación en el cuerpo, por lo que la pareja no tendrá ningún contacto con la radiación. Algunas mujeres son tratadas con braquiterapia, el cual consiste de una fuente de radiación dentro de la vagina o el útero. Las mujeres tratadas con este tipo de radiación no transmiten tampoco radiación después de que el implante de braquiterapia es retirado. 

En resumen, es importante que cada mujer que haya pasado por un cáncer, aprenda a conocerse y a adecuarse lo antes posible a su nueva situación, disipar sus miedos en cuanto a la sexualidad se refiere, respetando los tiempos de cada una necesite, pero sin demorarlo en demasía. Así podrá aceptar y asumir mucho mejor todos los avatares de esta enfermedad y en definitiva seguir siendo FELIZ.

Les dejo con un video sobre cómo recuperar la sexualidad tras vencer un cáncer de mama. Y si alguien desea más información sobre este tema pueden hacer "click" aquí.