viernes, 11 de octubre de 2013

Cineterapia Oncológica: Otoño en Nueva York. EEUU. Joan Chen 2000


"Otoño en Nueva York" narra una típica historia de amor prohibido e imposible entre la joven estudiante de arte Charlotte (Winona Ryder) y del apuesto galán-mujeriego y propietario de un famoso restaurante Will (Richard Gere). Son dos personas muy diferentes por edad, clase social y personalidad. La película transcurre en un marco incomparable y en múltiples ocasiones filmado como es Nueva York. Lo hace en una de las estaciones, el otoño, que bajo mi punto de vista hace a la ciudad más majestuosa si cabe, con esos tonos anaranjados-marrones que tiñen los árboles del Central Park. Como fue rodada a finales de los 90, todavía puede verse el "skyline" de antaño con sus Torres Gemelas que poco después fueron tristemente desaparecidas. También hace aparición la fiesta de "Halloween", la nieve y la Navidad con su pista de hielo incluída en el Rockefeller Center. Me ha traído gratos recuerdos de la ciudad que nunca duerme.

Sobre este escenario descrito de Nueva York transcurre la narrativa. Parece que dicha relación se convierte en una más de las innumerables conquistas o aventuras amorosas de nuestro arquetípico guaperas y seductor protagonista. Sin embargo, algo se transforma cuando ella le cuenta que padece un cáncer en fase terminal, un neuroblastoma (se hace raro ver este tipo de tumor en una joven, pues es típicamente un tumor infantil) que se ha hecho resistente a todo tipo de tratamientos. Will entonces inicia un cambio paulatino en su percepción de la vida y del amor. Surge su cara humana e inicia una gesta en busca de una posible intervención quirúrgica que le salve la vida "in extremis". Charlotte es muy consciente de su situación y trata con todas sus fuerzas de cumplir con el deseo de vivir una gran aventura de amor antes de enfrentarse a su final.

Quizás no sea una gran película cinematográficamente hablando, pues a veces cae en tópicos melodramáticos demasiado manidos. Sin embargo el entorno, la banda sonora y la historia tienen una belleza dignas de ser contadas.