lunes, 29 de abril de 2013

El acompañamiento espiritual en el enfermo oncológico



Es muy posible, que algunos de mis compañeros y colegas al leer el título de este "post" me cataloguen de "rara avis", ya que hablar de espiritualidad en un mundo médico, científico, racional y basado en la evidencia, es cuanto menos chocante y acarrea ciertas resistencias. Soy consciente de ello. Dichas resistencias vienen por el hecho de ver a la espiritualidad como un hecho intangible, alejado de la ciencia (para mi no tiene por qué), asociado a un tipo de adoctrinamiento y como un hecho subjetivo, ya que va asociada a experiencias del ámbito privado.

Sin embargo, la espiritualidad, queramos o no, es un hecho universal y no tiene necesariamente que ir unido a un pensamiento o confesión religiosa. Así pues, la espiritualidad está en todos (incluso en ateos y agnósticos) y se manifiesta de una forma más propicia ante el diagnóstico de una enfermedad grave como es considerada el cáncer, surgiendo las preguntas más radicales:

¿Por qué tiene que sucederme precisamente esto a mi?
¿Qué sentido tiene mi vida?
¿Por qué tengo que luchar y sufrir tanto?
¿Que rayos pinta "Dios" en todo esto?

No se trata tampoco de una opción cultural. El ser humano está  psicológicamente entrenado para tener una dimensión espiritual. Con el acompañamiento espiritual no se pretende dirigir, ni adoctrinar, ni siquiera hacer psicoterapia. Se trata de encontrarse con la fragilidad humana en todo su explendor.

Pero entonces, ¿qué es la espiritualidad?. Difícil pregunta. Me quedo con estas dos definiciones:

"Aspiración profunda e íntima del ser humano, un anhelo de visión de la vida y de una realidad que integra, somete, trasciende y da sentido a la propia existencia"

"Práctica de reconocer, acoger y dar espacio al diálogo interior de aquel que sufre para que él mismo pueda dar voz y vida.a sus preguntas"

Ante la vivencia de una enfermedad grave se detectan tres experiencias clave:
  • El sufrimiento
  • La esperanza
  • La necesidad de toma de decisiones
Estas tres experiencias deben integrarse en tres grandes dimensiones:
  • Hacia el interior del individuo. Búsqueda de paz y coherencia.
  • Hacia el exterior. Búsqueda de afecto y reconocimiento.
  • Hacia el otro. Búsqueda de esperanza y unión.
Y ¿cómo debe incorporar el médico entonces tanta subjetividad en el abordaje clínico? ¿Cómo casamos la espiritualidad con el rigor propio de nuestra profesión?
  • Estableciendo un modelo de relación médico-paciente deliberativo, dejando hablar al paciente, haciendo PREGUNTAS ABIERTAS.
  • Acogiendo siempre al enfermo SIN JUZGARLO.
  • Explorando los miedos del paciente y sus necesidades espirituales SIN HUIR. Cabe ayudar al paciente en su normal despertar espiritual y aquí es muy importante que nos formemos en técnicas de comunicación para situaciones difíciles.
  • Preguntar al paciente por lo que es IMPORTANTE PARA ÉL. Explorar su biografía de forma respetuosa.
  • Tener una actitud de ENERGÍA EMPÁTICA Y DE ESCUCHA ACTIVA. No caer en errores como racionalizar, decir frases hechas, dar consejos que el paciente no ha pedido, no evitar sus preguntas.
  • SOSTENER Y ACOGER la angustia que pueda presentar.
  • VALIDAR Y RECONOCER sus valores. Ponerles nombre, verbalizarlos.
  • Utilizar apropiadamente el SENTIDO DEL HUMOR como catalizador contra el sufrimiento.
  • CONFRONTAR la actitud que en ese momento pueda presentar el paciente:
    • De negación
    • De resignación
    • De lucha
    • De aceptación
  • Ser POSIBILISTA, humilde, honesto, coherente, humano. Ofrecer siempre DIGNIDAD.
  • Establecer si es posible un "testamento espiritual", pues el paciente presentará una gran necesidad de TRASCENDENCIA
  • Tener una actitud COMPASIVA, entendiendo como tal a la acción orientada a mejorar la situación de alguien a quien en ese momento consideramos como cercano.Pensar que en la compasión siempre hay empatía y compromiso. Es muy difícil hacer un acompañamiento espiritual sin la compasión. La compasión no debe ser entendida NUNCA como lástima o pena hacia el otro.
  • Entender que es importante nuestra PRESENCIA, HOSPITALIDAD, ACEPTACIÓN, INTEGRACIÓN Y CONGRUENCIA.
  • En el acompañamiento espiritual:
    • NO PODEMOS:
      • Resolver todos los problemas
      • Tener respuestas a todas las preguntas
      • Describir el sentido 
    • PODEMOS:
      • Iniciar procesos de búsqueda
      • Acompañar
      • Deconstruir o desvelar el sinsentido
  • Con todas estas herramientas arriba expuestas el paciente podrá iniciar su ITINERARIO PERSONAL:
    • RECONOCER la experiencia de sufrimiento
    • ATRAVESAR la experiencia de sufimiento
    • TRASCENDER la experiencia de sufrimiento
Pero para poder realizar esta tarea tan dura y complicada es necesario no sólo que los médicos nos formemos en estos aspectos. Es muy importante nuestro AUTOCUIDADO espiritual, revisando nuestro modelo imperante de relación con el enfermo, cuidando el trabajo en equipo, aplicar técnicas de "mindfullness", habilidades de comunicación, etc.

Todo lo anteriormente expuesto está recogido en un taller realizado el pasado dia 11 de Abril de 2013 en el Hospital Universitario de Burgos por Javier Barbero titulado "Bioética: Espiritualidad en la Relación Médica". Es un reconocido y prestigioso psicooncólogo que desempeña su actividad en la Unidad de Onco-Hematología del Hospital de la Paz de Madrid. Agradezco de corazón todas estas enseñanzas.
 


domingo, 28 de abril de 2013

Las barreras en la consulta médica



Les invito a hacer un ejercicio mental. Me da igual si es médico o paciente. Piensen en todas aquellas barreras que se interponen cuando acude a una consulta médica y analícelas una a una. Piensen en cómo podríamos derribarlas para hacer la comunicación y la relación médico-paciente más fluida. 

Yo he hecho ese ejercicio y he pensado en todas estas: 
Las barreras arquitectónicas o de accesibilidad:
  • Las puertas. Éstas deberían ser lo suficientemente amplias para que entrase una silla de ruedas o una camilla. Parece obvio, ¿no? Pues he visto construir consultas en hospitales donde el espacio de la puerta no está pensado para estas personas o es exageradamente justo. Si hay que atender a estos pacientes se debe pensar en la accesibilidad física siempre.
  • El espacio de la consulta. El espacio debería ser acogedor, cálido, que invitara a relajarse, con luz natural a ser posible. No muy grande porque asusta, ni muy pequeña porque agobia. Si lo piensan casi nunca se cumple. Los espacios generalmente son fríos, poco luminosos y con un espacio limitado que invitan poco al acogimiento. Estos aspectos pueden parecer secundarios, pero cuando nos ponemos en la piel de un paciente no lo son tanto.
 Las barreras físicas: 
  • La disposición de la mesa de la consulta. Este es un asunto que se me antoja muy interesante. Si lo piensan, la mesa siempre se suele disponer de tal forma que actúa de barrera física entre el médico y el paciente. Pone una distancia. Nos aleja. Simboliza un escudo donde los médicos nos podemos refugiar. Un ejercicio que confieso hago cuando estoy ante una situación de alta emotividad, es colocarme al otro lado de la mesa frente al paciente. Les invito a mis colegas a hacerlo. Tiene efectos mágicos, se lo aseguro. Observen estas tres disposiciones de una consulta médica:

Esta es una consulta tipo en la mayor parte de los ambulatorios y hospitales.

Esta es la distribución de la consulta de un Médico de Familia, en Collado-Villalba (Madrid), el Dr. Salvador Casado . Observen la luminosidad, un sencillo cuadro y las plantas que hacen más acogedora la sala. La mesa se enfrenta contra la pared hacia la derecha del médico. Las sillas están enfrentadas frente al médico sin barreras. Este sencillo gesto es facilitador del diálogo, el paciente encuentra un espacio abierto y cercano. Se elimina una barrera física.

 Esta es una consulta oncológica en el MSKCC de Nueva York. El paciente se encuentra en el centro de la sala en una cómoda butaca que se reclina para convertirse en una camilla de exploración. La mesa se ha eliminado o como mucho hay una pequeña repisa a un lado por si se quieren tomar notas. Habitualmente el médico tiene a su disposición un despacho en otra sala con ordenador y teléfono donde escribirá la historia clínica a posteriori. El encuentro médico-paciente aquí también es cercano y sin barreras. Propicia el diálogo y el acogimiento.

  • La bata blanca. Parece mentira lo que un simple "trapo" de color blanco simboliza, al igual que los uniformes de otras profesiones. La bata blanca pone al médico en una cierta posición de solemnidad, poder, autoridad y por qué no de privilegio. Esa barrera hace que el paciente se sienta cohibido, nervioso, le suba la tensión arterial (síndrome de la bata blanca), se convierta en alguien dócil y vulnerable. Conozco a algunos pediatras que se han quitado voluntariamente la bata en la consulta para tranquilizar a algunos niños. No digo que haya que quitársela, es un símbolo y tiene una función. Sólo trato de poner de manifiesto este hecho que es totalmente cierto.

  • El ordenador. Hasta no hace mucho escribíamos en papel la historia clínica y el ordenador no estaba en la consulta. Ahora con la historia electrónica, los que hasta ahora escribíamos con papel y bolígrafo hemos tenido que adaptarnos a escribir en el ordenador. Para algunos, sobretodo los nativos o cuasi nativos digitales, se han adaptado fácilmente de forma inconsciente. Los demás vamos más despacio, temerosos a dejarnos algo por escribir, a que no se nos borre nada, a poder transcribir correctamente la información igual que lo hacíamos con el papel, donde se escribía a una velocidad mucho mayor (y con peor letra claro). Es por tanto un acto que requiere mucha atención y que es difícil de automatizar. Por lo tanto, muchos de nosotros mientras escribimos en el ordenador no podemos escuchar adecuadamente al enfermo y éste se convierte en un muro que nos aleja del paciente. La disposición de la pantalla y el teclado son importantes, deben estar a un lado, no deben "taparnos" al paciente que tenemos delante y si está en la consulta debe cuidarse nuestra ergonomía pues nos pasamos muchas horas del día frente a la pantalla.



  • El teléfono fijo y el móvil. El teléfono fijo puede ser un elemento distorsionador, pues puede producir interrupciones  no deseadas, pero puede resultar muy útil para comunicarnos con el resto del personal del servicio o con otros colegas en caso de urgencia. Cabe reflexionar sobre ello y gestionar bien su utilización poniendo un horario de atención a llamadas, encargando a otra persona que recoja el recado, etc. Lo mismo pasa con el teléfono móvil, las llamadas, los mensajes SMS, los Whatsapp o los "tweets". Pueden ser un elemento más que nos distraiga o nos haga tener una actitud un poco descuidada en la consulta. Hay que aprender también a desconectar de ellos en determinados momentos. Es deseable que por respeto, los pacientes también desconectaran móviles en la consulta. Se producen muchas interrupciones innecesarias por culpa de ellos.


    El instrumental médico y las mascarillas. Los médicos probablemente no somos conscientes de que cualquier instrumental médico que utilicemos, incluso el simple fonendoscopio que sirve para auscultar al enfermo, impone. Debemos ganarnos la confianza de la persona que tenemos delante ya sea verbalmente o con el lenguaje corporal de forma que facilitemos su colaboración, que resulta siempre necesaria. Lo mismo ocurre cuando utilizamos mascarillas o material estéril con todo su ritual.

    Las barreras de comunicación: 
    Del médico:  
    • Los tecnicismos. Para los médicos, el lenguaje o jerga que utilizamos nos sale de forma natural cuando estamos entre colegas. Para el paciente supone una barrera de comunicación. No nos damos cuenta o damos por hecho que muchos de los términos que utilizamos son conocidos por el paciente y no siempre es así. Hay muchas palabras que a él le resultan ininteligibles. Hemos de evitar en todo lo posible los tecnicismos y si queremos llamar a las cosas por su nombre, hemos de luego explicar su significado y comprobar posteriormente que el paciente lo ha entendido. Hemos de aprender a explicarnos mejor sin duda, pues supone un alivio importante para el paciente comprender lo que le decimos. Hay que utilizar siempre un lenguaje al nivel del interlocutor que tienes delante.

    • La falta de escucha activa. Existen 3 niveles de escucha:
      1. Hacia mi, a mi propio discurso interno
      2. Hacia el paciente y su discurso
      3. Al TODO, es decir escuchar lo que no se dice y observar el lenguaje corporal que el otro tiene.
    Muchas veces nos quedamos sólo con uno de esos niveles y la escucha no es completa. Si conseguimos quedarnos con el TODO la comunicación será exitosa. Se habrá roto otra barrera. 

    Nuestro lenguaje corporal. Muchas veces nuestro lenguaje corporal nos delata. ¿Cuántas veces habremos oído decir a pacientes que un colega ni siquiera le ha mirado en la consulta, que estaba a lo suyo? Es importante tener un contacto visual con el paciente, cuidar nuestros gestos, sonreir cuando la situación lo requiere, saludar, presentarse y dar la mano en el primer encuentro. Todo esto no me lo enseñaron en la facultad de Medicina. 

    El paternalismo. Tengo pensado en otro "post" hablar de los diferentes tipos de relación médico-paciente, pues su análisis me resulta muy fructífero. Cuando hablo de "paternalismo" hablo de aquella relación médico-paciente en la que el médico adopta una actitud arrogante e impone su parecer sin escuchar o no dejar hablar al paciente. Es una barrera de comunicación y un error frecuente. Debería fomentarse un modelo más deliberativo, es decir, en el que se pongan en común el parecer del médico y las necesidades del paciente. Sólo así iremos por la senda correcta. 

    La falta de empatía. Ya hablé en otra entrada de este blog sobre el tema. Hemos de saber ponernos en la piel del paciente para poder entenderlo. Este punto en cierta manera enlaza con todos los anteriormente expuestos. 

    Las interrupciones. En un interesante y reciente artículo del New York Times se analizaba la cantidad de veces que el médico interrumpía al paciente y no le dejaba hablar. En él se explica que en un estudio de 1984, los investigadores mostraron que, de promedio, los pacientes fueron interrumpidos a los 18 segundos a explicar sus problemas. Menos del 2% de los pacientes llegaron a terminar sus explicaciones. Toca reflexionar. 


    Del paciente: 

    Los bloqueos mentales. Es frecuente ver que el paciente no se ha quedado con el mensaje del médico porque se siente saturado o bloqueado. Es difícil escuchar lo que el médico te dice porque él mismo tiene un discurso interno que le atormenta y le impide escucharlo todo. Por ello es importante que el paciente venga acompañado si es posible y/o apoyar nuestro mensaje con textos escritos que sirvan de recordatorio. 

    El miedo. El enfermo se siente vulnerable, frágil y viene a nuestra consulta con muchos miedos que hay que apaciguar. Hay que saber explorarlos y gestionarlos. 

    La interpretación del lenguaje médico. Este apartado enlaza con el primer punto del apartado anterior. El emisor dice su discurso lo más claro posible, pero a pesar de todo el paciente no sabe interpretarlo. Por ello debemos confirmar si el paciente ha entendido lo que le hemos dicho y si no es así, no hay que repetir el mismo discurso. Hay que decir lo mismo con otras palabras hasta que el mensaje llegue correctamente. 

    El complejo de inferioridad. No me voy a extender en ello, pues un poco se refleja en lo comentado sobre el paternalismo en la relación médico-paciente. 

    La desinformación. Vivimos en una era con exceso de información o "infoxicación" debido a las nuevas tecnologías. El exceso de información, la información inadecuada o su defecto confunden en muchas ocasiones al enfermo. Puede hacer incluso que entremos en contradicción con la información que él tenía previamente. Conviene dialogar, explicarnos lo mejor posible, clarificar conceptos y objetivos. El lenguaje es un arma muy potente y hemos de saber utilizarla de forma adecuada. 

    Las interrupciones. Es posible que nosotros interrumpamos al paciente cuando habla. También ocurre a veces en sentido inverso. Cabe pues crear un ambiente respetuoso y sin interrupciones. 

    El saber estar. Siempre se agradece la cordialidad, el respeto y la colaboración del paciente en la consulta. No se pueden imaginar lo que facilita nuestro trabajo.


    ¡ES HORA DE ROMPER ESAS MURALLAS, ADELANTE!

    Les dejo con esta canción de Ana Belén y Víctor Manuel: La Muralla

    www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=bueFRyaGGKM


miércoles, 24 de abril de 2013

¿Es posible el éxito en los tiempos que corren?



Este pasado fin de semana tuve la suerte de asistir a un taller titulado "El Código del Éxito" impartido por Fernando Álvarez al que conocí gracias a la plataforma para profesionales de la Salud conocida como Tekuidamos 2.0 . Una de sus webcasts del pasado mes de Enero titulada "De lenguaje y éxito, pin y pon #teku20" fue impartida por él y he de decir que disfruté enormemente de ella, hasta tal punto que decidí conocerle a través del taller que os he comentado. Fernando Álvarez ha colaborado, entre otras muchas cosas, en la Guía Práctica para el uso de redes sociales en organizaciones sanitarias a la que os invito a hojear.

En el taller que os comentaba, se nos indicaban cuáles eran las claves para alcanzar el éxito. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia Española encontramos varias acepciones de la palabra "éxito":

Se trata de una palabra que proviene del latín exitus, salida. (Curiosamente en Medicina utilizamos el término "éxitus" cuando se produce un óbito)
  1. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
  2. Buena aceptación que tiene alguien o algo.
  3. Fin o terminación de un negocio o asunto.
Mi apreciación personal sobre lo que es el éxito sería: un sentimiento de felicidad con uno mismo y con los demás, de sentirse realizado, satisfecho, completo y disfrutar tanto de la vida personal como de la profesional.
Existen muchos factores internos y externos que nos impiden lograr ese éxito en la vida anhelado por todos. Porque ¿quién no desea tener éxito en la vida? No se trata de descubrir nada que no poseamos ya de forma intrínseca. Personalmente, he de decir que acudir a este taller ha supuesto una gran inyección de moral, directamente en vena, que necesitaba. En los momentos que nos está tocando vivir, la guerra psicológica negativista en la que estamos inmersos es muy potente, nos ciega y nos mina. Se hace muy cuesta arriba el remontar, el ver la luz al final del túnel y nos sentimos en cierto modo derrotados, apesadumbrados, rendidos.

Además de inyectarnos moral hemos desgranado poco a poco, todos esos MIEDOS que en realidad están en nosotros mismos y nos bloquean; el reconocerlos, darles nombre y expulsarlos fuera de nosotros. Una vez hecho esto ya sólo cabe pasar a la acción, trabajar, a no quedarnos con la queja o las buenas intenciones, sino que nos apliquemos y pongamos en marcha de una vez por todas nuestra INTELIGENCIA EJECUTIVA.
Iniciativas de este tipo son muy necesarias no sólo en el ámbito empresarial, donde parece más adecuado aplicarlo, sino en todos y cada uno de los ámbitos. Y básicamente lo digo porque sería muy positivo en los hospitales crear espacios para trabajar en equipo, fomentar el talento personal, utilizar más la inteligencia emocional para resolver los conflictos, hacer del aprendizaje algo lúdico y divertido y validar el esfuerzo de los demás pues representan herramientas tremendamente útiles, que redundan en beneficio de todos, que nos hacen sentir bien y sobretodo nos hace crecer como profesionales, como personas y como sociedad. Por alguna extraña razón parece que no interesa propiciar todo esto aunque es a todas luces, si lo pensamos bien, bastante simple.
Por poner un ejemplo, expondré la situación que en el Hospital Universitario de Burgos está sucediendo. Hace casi un año que el hospital fue inaugurado y nuestro Servicio va a ser el último en trasladarse sobre el último trimestre del presente año. Cuando hablo con colegas noto mucha desmotivación y desánimo, a pesar de que en teoría la mayoría de los servicios médicos disponen de más recursos técnicos que en el antiguo hospital. Curiosamente en lo que casi todos coinciden es en el sentimiento de soledad y aislamiento en el que se encuentran, pues estaban acostumbrados anteriormente a tener puntos de encuentro en muchos lugares: la escalera del hospital, la cafetería, el salón de actos, etc. donde era fácil intercambiar impresiones. La distribución arquitectónica del actual hospital les hace sentirse atomizados, pues está diseñado en forma de bloques comunicados de forma complicada (a veces laberíntica) entre ellos. Las distancias son enormes, la cafetería está en un extremo del hospital, no hay cobertura de móvil y localizar a un compañero en alguna de las infinitas extensiones telefónicas del listín, es muchas veces misión imposible. Falla pues la comunicación, la posibilidad de deliberación fruto del diálogo, ahora convertidos en monólogos de ida y de vuelta.
Parece que hay intereses en que nos encontremos divididos, pues así es más fácil así tener el control y que seamos más dóciles. Craso error. La Medicina del siglo XXI es y debe ser cada vez más multidisciplinar. Es IMPRESCINDIBLE que colaboremos entre las diferentes especialidades médicas. Para ello se han de construir equipos menos jerarquizados o verticales y convertirlos en equipos más fluidos u horizontalizados, menos burocráticos. Sólo así el médico podrá actuar como médico y sentirse parte importante de un equipo. 

Es primordial además, para ejercer nuestra función de sanadores, ser capaces de cuidarnos física y mentalmente, alimentándonos no sólo de ciencia y conocimiento, sino también de ilusión, aliento, alegría, jovialidad, humor, entusiasmo, ánimo y esperanza. Sólo así podremos sacar lo mejor de nosotros mismos y hacer mejor nuestra labor.

Es momento de empezar a buscar espacios de encuentro para que lo anteriormente expuesto sea posible.
Desde aquí quiero dar las gracias a Fernando y a sus colaboradores David y Sergio por poner luz en el camino.



martes, 23 de abril de 2013

50 sombras de Gy: ¿Qué es la cistitis rádica?

La cistitis rádica es un proceso inflamatorio de la vejiga que se produce en aquellos pacientes que han recibido radioterapia en la región pélvica.

¿ Por qué se produce la cistitis rádica?
Tanto la vejiga como los uréteres están cubiertos por dentro de una capa mucosa llamada urotelio. Sus células son repuestas a partir de unas células llamadas basales que se dividen con gran lentitud. El urotelio está constituído de grandes células polipoides (con forma de pólipo) conectadas por uniones muy firmes y cubiertas por una película hecha de unos mucopolisacáridos, también llamados glicosaminoglicanos que sirven para dar impermeabilidad a la vejiga.

Tras la radioterapia y en la fase aguda, se daña esa capa interna y superficial, dando como resultado una pérdida de impermeabilidad de la vejiga y un agrandamiento de las células del urotelio. En fases tardías ( 6 meses o años tras la radioterapia) el urotelio se hace más fino y aparecen numerosos capilares dilatados llamados telangiectasias.
Grados de cistitis:

  • Grado I: Atrofia urotelial leve, escasas telangiectasias y hematuria o sangrado de orina microscópico (no se ve).
  • Grado II: Aumento de la frecuencia urinaria, telangiectasias generalizadas y hematuria intermitente.
  • Grado III: Aumento cuantitativo de la frecuencia urinaria, con escozor importante, reducción de la capacidad vesical y sangrado frecuente.
  • Grado IV: Capacidad vesical muy reducida (menos de 100 cc) y hematuria severa.
Factores de riesgo:
  • Relacionados con la radioterapia:
    • Dosis total de irradiación recibida
    • Volumen de vejiga irradiada
    • Tipo de radioterapia (Radioterapia externa o braquiterapia)
  • Relacionados con la cirugía:
  • Relacionados con el paciente:
    • Radiosensibilidad específica
    • Infecciones de orina previas frecuentes
Síntomas:
  • Disuria (escozor al orinar)
  • Polaquiuria (aumento de la frecuencia miccional)
  • Hematuria o sangrado en la orina que puede ser imperceptible (microscópico), tiñendo la orina (macroscópica) o con coágulos (anemizante)
  • Tenesmo vesical (no se queda a gusto tras orinar, teniendo necesidad de volver a orinar)
  • Espasmos vesicales o dolor vesical
Tratamientos:
No existe un tratamiento determinante para las cistitis rádicas severas. Aquí expongo varias opciones posibles y que en ocasiones pueden mezclarse o solaparse entre sí:

  1. Intravesicales:
    • Lavados vesicales con suero fisiológico. Es un tratamiento para lavar la vejiga por dentro y extraer coágulos
    • Ácido hialurónico intravesical. Repone temporalmente la capa de mucopolisacáridos interna de la vejiga, mejorando su impermeabilidad y estimulando la reposición de colágeno y posteriormente del urotelio.
    • Aluminio intravesical. Actúa sobre los capilares, produciendo una vasoconstricción, endurecimiento del interior de los capilares, disminuyendo pues la inflamación de la vejiga.
    • Formolización intravesical. Es muy efectivo pero potencialmente muy tóxico por lo que ha caído prácticamente en desuso.
  2. Sintémicos
    • Estrógenos conjugados. No se conoce muy bien su mecanismo de acción, pero se cree que modula la respuesta inmunitaria celular. Su bajo coste, escasos efectos secundarios, facilidad de administración y que no compromete otros tratamientos hace que se plantee su uso.
    • Pentosán polisulfato. Posee un efecto antiinflamatorio y repara la capa de mucopolisacáridos del urotelio. Tiene también escasos efectos secundarios
    • Ácido aminocaproico oral. Es útil para cortar las hemorragias.
    • Factor VIIa recombinante. Actúa promoviendo la formación de fibrina en los capilares dañados y actúa sobre las plaquetas. Es útil en pacientes con enfermedades de la coagulación o en casos de hemorragias graves
  3. Físicos
 
Cabe decir que la cistitis rádica en su forma crónica se produce aproximadamente en un 5-10% en mayor o menor grado. Habitualmente con los tratamientos actuales podemos aminorar los síntomas y en un buen porcentaje de pacientes puede resolverse el cuadro. 

Imagen de una cistitis rádica vista a través del cistoscopio, donde pueden apreciarse los capilares dilatados o telangiectasias.

martes, 16 de abril de 2013

La espiritualidad: A propósito de un Caso llamado Ángeles



Me ha vuelto a suceder. Ya dije en otra ocasión que los ángeles me perseguían y debe ser casualidad, pues esta vez la revelación me ha venido en plural y femenino: Ángeles Caso. Hace algún tiempo que leí el artículo que en esta entrada os dejo y al releerlo he pensado en lo profundo, en lo cargado de verdad que tiene y también en lo bello del mensaje que bien podría ser una muestra de un duelo bien construido.    


" Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. 

Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. 

Sólo quiero eso. 

Casi nada. 


Hermoso ¿verdad?


lunes, 15 de abril de 2013

Un minuto para meditar



El pasado jueves 11 de Abril tuve la oportunidad en el Hospital Universitario de Burgos, de ver y escuchar a través de una conferencia magistral  y un taller posterior, a Javier Barbero, un psicólogo clínico de la Unidad de Oncohematología del Hospital de la Paz de Madrid para hablarnos de Bioética y Espiritualidad en la relación médica.

En ese escenario se hablaron de muchas cosas que dan para escribir más de una entrada en el blog y que trataré de reflejar más adelante con profundidad. Aunque parezca un tema alejado de nuestra mente médica cartesiana y racional, me parece sumamente importante en una profesión como la nuestra el cuidado de esa parte espiritual que todos tenemos independientemente de nuestras creencias y convicciones personales.

Al final de varias horas de escuchar y hablar sobre el tema, Javier Barbero nos regaló un video sobre la meditación. Precisamente hoy leía en su blog a Dolors Reig hablar sobre los múltiples beneficios de la meditación aumentando el número de conexiones neuronales, mejorando la creatividad y la empatía. Hace incluso unos días leí un "tweet" dirigiéndome a un artículo médico que hablaba de los cambios de expresión en el genoma en estados superiores de conciencia, es decir que la meditación continuada puede llegar a producir cambios en la expresión genómica, algo que me parece tremendamente sorprendente.

Así que esto de meditar en profundidad, viviendo con intensidad el momento presente, parece que trae grandes beneficios a todos y potencia el autocuidado de nuestra mente y espíritu. Así que ¿por qué no empezamos con un minuto? Yo os invito: ¡Ommmmm!





domingo, 14 de abril de 2013

Cineterapia oncológica: El Fin es mi Principio (Alemania, Jo Baier 2010)






Cuando en marzo de 2004, Tiziano Terzani, debido a un cáncer terminal, ve acercarse el final de su vida, decide reunirse con su hijo Folco para mantener con él unas valiosas conversaciones sobre la vida que ha llevado.

Aceptando su destino con la serenidad propia del que ha frecuentado las filosofías orientales durante gran parte de su vida, Terzani rememora los hechos que han marcado su existencia y la de los suyos.

Nacido en el seno de una humilde familia florentina en los albores de la Segunda Guerra Mundial, Tiziano Terzani quiere transmitir a su hijo su insaciable curiosidad por el mundo y sus habitantes

Desafiando el destino que le reservaba su origen social, decidió ser periodista y recorrer incansablemente nuestro planeta. Frente a su mirada comprometida desfilaron la mayoría de los hechos determinantes del convulso siglo XX: la guerra fría, la China maoísta, el apartheid surafricano o la guerra de Vietnam son sólo algunos de los acontecimientos que marcaron la trayectoria de este hombre extraordinario.

La película basada en el libro con el mismo título y dirigida de una manera bastante fiel al guión de Folco Terzani por el alemán Jo Baier. Está enmarcada en la bella Toscana italiana con un tempo pausado, una fotografía y una música muy cuidadas que nos ambienta de una forma muy bien llevada hacia los últimos días de Tiziano Terzani encarnado espléndidamente por Bruno Ganz. Este hombre decide explicar a su hijo Folco (interpretado por Elio Germano) en forma de conversaciones grabadas, los pasajes más importantes de su biografía para que posteriormente lo plasme en forma de libro. La película no sólo nos habla de la vida de este hombre, nos habla del sentido de la vida, del amor, del vivir y del morir. Pone sobre la mesa de forma exquisita la necesidad de espiritualidad y de trascendencia que posee el ser humano. 

Me quedo con una frase de Tiziano describiendo así, tras reconocer que ha cumplido su ciclo vital y que no tiene la sensación de haberse perdido nada, cómo él ve con una tremenda curiosidad el momento de la muerte: "Lo que me aguarda quizá sea el acontecimiento más insólito y más interesante que me haya pasado jamás. Por eso la muerte es lo único nuevo que me queda por descubrir". Así esta película nos lleva a una visión bella, sublime y muy profunda sobre lo que es el morir: un nuevo principio. Esta concepción diferente y ciertamente muy positiva sobre la muerte me parece lo mejor de la película. Una forma de llevar el duelo muy recomendable. Espero que os guste.



viernes, 12 de abril de 2013

¿Cómo es Prezi y qué me aporta?



Prezi es una plataforma on line para hacer tus presentaciones más dinámicas, intuitivas, atractivas y muy creativas. Su formato es ciertamente muy novedoso, al menos para mi. Reconozco mi debilidad por las nuevas tecnologías y nuevas maneras de presentar en contrapunto al archiconocido y utilizado PowerPoint.

Hoy me he estrenado con un Prezi. Me ha tocado dar una charla sobre cáncer de pulmón y su tratamiento centrado especialmente en la radioterapia, a técnicos de radioterapia, enfermeras, auxiliares y médicos. He pretendido hacer una presentación que pudiera unir a todos estos sanitarios y por tanto tenía que ser didáctica, esquemática, sencilla y sobretodo fácil de entender, pues a veces los médicos utilizamos un sinfin de tecnicismos y jerga particular que hace que la comunicación sea difícil.  Creo (al menos esa ha sido mi intención) que el objetivo se ha cumplido y el auditorio ha salido satisfecho.

He decidido ponerlo aquí a modo de ejemplo y también para que mis "alumnos" tengan acceso a él. Y también, por qué no,  compartirlo con mis lectores.


¡FELIZ FIN DE SEMANA!

martes, 9 de abril de 2013

Mi Blogosfera sanitaria particular

En la blogosfera sanitaria hay autores que merecen ser leídos (y releídos), bien por su frescura, por su creatividad, por su forma de ver la Medicina del siglo XXI, por su capacidad de autocrítica o bien por su crítica constructiva. Leerles me produce un regusto placentero, llenan mi cabeza de ideas sorprendentes y me permiten descubrir qué es la escritura creativa. Conjugan la cognición con la emoción y cuando eso ocurre, las ideas se fijan casi sin querer. Consigo desaprender y volver a aprender.

Hay autores a los que voy a mencionar que encontrarán en "mi lista de blogs". La mayoría no son de mi especialidad, pero reconozco en ellos una especial sintonía de la que disfruto uniéndome y compartiéndola.

El blog del doctor Salvador Casado es uno de ellos. Es un excelente referente para los que nos iniciamos en la redacción de un blog. Tiene la enorme capacidad de sorprendernos a diario con alguna entrada que invita a la reflexión del actual paradigma sanitario. Se mueve como pez en el agua con las nuevas tecnologías y se aprovecha de ellas para reveindicar la esencia de la Medicina "de cabecera" como se le llamaba antaño y que hoy se le conoce como Medicina de Familia o Atención Primaria. Coincido con él en la necesidad de "desmedicalizar" muchas cosas, en la prevención cuaternaria, en la bioética y en la necesidad de impregnarnos de un mayor humanismo en nuestra práctica diaria.

"Dermatología y más cosas" de la Dra. Mª José Alonso es otro blog de la que me siento fan incondicional. Habla por supuesto de su especialidad y de cómo ella se desenvuelve con el paciente. Escribe y describe su cotidianidad de una forma muy bella, sutil, cercana, "tocándote" por dentro. Logra en muchas ocasiones alegrarme el día e incluso hace que me sienta orgullosa de sentir que haya compañeros así.

En Medicina Basada en Humanismo, José Antonio Trujillo describe a la perfección esa Medicina en la que creo y comparto plenamente. Sus replanteamientos éticos constantes se agradecen en un mundo 2.0, con el paciente siempre en el centro de nuestra atención, a través del cual le acompañamos, le guiamos, le aconsejamos, le consolamos y en algunas ocasiones le sanamos.

En el Diario de una mamá Pediatra de Amalia Arce encuentro puntos de encuentro como madre-médico, pues la maternidad nos confiere un plus añadido en esta profesión. Me gustan sus "posts" tanto los de índole médica como los de opinión. Escribe alto y claro, con determinación y coraje. ¡Me encanta!

En Hij@s de Eva y Adán, escribe Rubén García, un joven pediatra comprometido, solidario y activista de las causas sociales. Lo conocí a través de un "post" sobre la leucemia infantil y descubrí la iniciativa de uno entre cienmil que me enganchó. Desde entonces le sigo leyendo y escuchando los interesantes videos que cuelga en su blog. Es todo un fenómeno.

La Dra. Jomeini es en realidad Ana González Duque una anestesista que nos inyecta mucho sentido del humor en este mundo médico, algo que se agradece dados los tiempos que corren. Gracias a su blog ha editado una novela, de la que ya está preparando su segunda parte. Muchos de nosotros podemos vernos reflejados en sus personajes novelescos. ¡Gracias por regalarnos tantas carcajadas!

En ¡Doctor, no como para lo que peso!: la Obesidad a raya es un blog de divulgación médica sobre todo lo que rodea al mundo de la nutrición y la obesidad de la mano de Esteban Jódar a quien tuve la oportunidad de conocer en una charla sobre osteoporosis a la que fue invitado en el Colegio de Médicos de Burgos. Agradezco su estilo y sus referencias clínicas, dándonos un poco de claridad en estos temas.

En Oncología Radioterápica tenemos pocos bloggeros, pero destacaría dos: El primero es  Carpe Diem de Mª Teresa Migueláñez y su última entrada con consejos para los médicos que vayan a elegir plazas MIR y cuenten con nuestra especialidad como posibilidad argumentándolo estupendamente. El segundo y de reciente aparición es El Lanzallamas: Avatares y desvaríos de un radioterapeuta de Ángel Montero Luis. Me gustó especialmente su entrada investigadora sobre la radioterapia en la antigüedad. ¡Magnífico!

Hay por supuesto muchos más blogs ,sanitarios o no, muy interesantes. Estos son una pequeña selección de los que más me gustan. Espero los disfruten.

Les dejo con una canción de Carol King: You've Got a Friend (Tienes un amigo) ya que en cierto modo me hace pensar en tod@s est@s colegas, sin pretenderlo se han convertido en amig@s improvisados.

jueves, 4 de abril de 2013

La batalla que no elegimos





Parece que los ángeles me persiguen. Esta vez de la mano de un "ángelo": Angelo Merendino. "LA BATALLA QUE NO ELEGIMOS" no es el título de ninguna película. Es el testimonio real de este fotógrafo sobre la lucha de su mujer CON el cáncer de mama en forma de blog: http://mywifesfightwithbreastcancer.com/. El autor describe de una forma extraordinaria, muy visual y en ocasiones desgarradora todo el proceso de la enfermedad de Jenniffer, su mujer. Y lo hace a través de unas bellísimas fotografías en blanco y negro. Y me reafirmo en lo de "bellísimas". Estamos acostumbrados a ver sólo la belleza en el o la modelo, en la perfección, en el hedonismo. Aquí la belleza se aprecia en el poder del sentimiento que pone el autor en las fotografías y que sin duda transmite. Me ha parecido un ejercicio de valentía, de liberación y de AMOR con mayúsculas. Advierto que hay imágenes duras e incluso muy duras, pero hechas con una sensibilidad exquisita.

Esta es la historia traducida del inglés contada por Angelo:

La primera vez que vi a Jennifer lo sabía. Yo sabía que ella sería la mujer elegida. Yo lo sabía, al igual que cuando mi padre les contó a sus hermanas en el invierno de 1951, después de conocer a mi madre por primera vez, y dijo: la encontré.

Un mes más tarde Jen consiguió un trabajo en Manhattan y dejó atrás Cleveland. Yo iría a la ciudad a ver a mi hermano, pero realmente quería ver a Jen. En cada visita mi corazón gritaba a mi cerebro "¡Díselo!". Pero no tenía el valor para decirle a Jen que no podía vivir sin ella.
Mi corazón finalmente se impuso y, como un colegial, le dije a Jen "Estoy enamorado de ti." Para el alivio de los latidos de mi corazón, los hermosos ojos de Jen se iluminaron y dijo: "¡Yo también!"

Seis meses más tarde, recogí mis pertenencias y viajé a Nueva York con un anillo de compromiso ardiendo en el bolsillo. Esa noche, en nuestro restaurante italiano favorito, me puse de rodillas y le pedí a Jen que se casara conmigo. Menos de un año más tarde nos casamos en Central Park, rodeados de nuestros familiares y amigos.
Más tarde esa misma noche, bailamos nuestro primer baile como marido y mujer, acompañado por mi padre y su acordeón ♫ ♫ "Estoy de humor para el amor ..."

Cinco meses más tarde Jen fue diagnosticada de cáncer de mama. Recuerdo el momento exacto ... La voz de Jen y la sensación de entumecimiento que me envolvía. Ese sentimiento nunca se ha ido. Nunca voy a olvidar cómo nos miramos a los ojos y nos sostuvimos las manos uno del otro.
"Estamos juntos, vamos a estar bien."

Con cada desafío nos acercamos más el uno al otro. Las palabras se volvían menos importantes. Una noche Jen tuvo que ingresar en el hospital, el dolor estaba fuera de control.
Ella me agarró del brazo, con los ojos llorosos: "Hay que mirar a los ojos, esa es la única manera con la que puedo aguantar este dolor." Nos amábamos con cada pedacito de nuestras almas.

Jen me enseñó a amar, a escuchar, a dar y creer en los demás y en mí.
Nunca he sido tan feliz como lo fui durante este tiempo.

A lo largo de nuestra batalla tuvimos la suerte de tener un fuerte grupo de apoyo, pero aún luchábamos por conseguir que la gente entendiera nuestro día a día de la vida y las dificultades a las que nos enfrentábamos.
Jen estaba con un dolor crónico por los efectos secundarios de casi 4 años de tratamiento y medicamentos. A los 39 años Jen comenzó a usar un andador y estaba agotada de estar constantemente al tanto de todos los golpes y moretones. Las estancias hospitalarias de más de 10 días no eran infrecuentes. Las frecuentes visitas al médico me llevó a batallas con las compañías de seguros. El miedo, la ansiedad y las preocupaciones eran constantes. Lamentablemente, la mayoría de la gente no quiere escuchar estas realidades y en cierto punto, creíamos que nuestro grupo de apoyo se desvanecería. Otros supervivientes de cáncer comparten esta pérdida. La gente asume que el tratamiento te hace estar mejor, que las cosas se hacen bien, que la vida vuelve a la "normalidad". Sin embargo, no existe una normalidad en la tierra del cáncer. Los supervivientes de cáncer tienen que definir un nuevo sentido de la normalidad, con frecuencia diaria. ¿Y cómo pueden los demás llegar a comprender lo que teníamos que vivir todos los días?

Mis fotografías muestran la vida cotidiana. Ellos humanizan el rostro del cáncer, en la cara de mi mujer. Muestran el reto, la dificultad, el miedo, la tristeza y la soledad a la que nos enfrentamos, que Jennifer se enfrenta, mientras luchaba con esta enfermedad. Lo más importante de todo, mostrar nuestro amor.
Estas fotografías no nos definen, sino que somos nosotros.


El cáncer está en las noticias todos los días, y tal vez, a través de estas fotografías, la próxima vez que a un paciente con cáncer se le pregunte cómo lo están llevando él o ella, se le escuche, la respuesta se realice con más conocimiento, más empatía, con comprensión más profunda, más cuidadosa y cariñosa y con una
preocupación sincera.


"Ama a cada bocado de las personas de tu vida." - Jennifer Merendino


Estas son sus palabras, pero les aseguro que una imagen vale más que mil palabras. Las fotografías de Angelo Merendino a su mujer Jennifer con pleno consentimiento de ella lo demuestran sin lugar a dudas con toda su realidad. Confieso que aún me emociono al verlas, como el presentador del Huffington Post Live de este video.




PD: Os pongo también este video traducido desde un periódico de Costa Rica por si el inglés no os resulta muy comprensible. Está recogido del siguiente enlace:  http://www.crhoy.com/la-lucha-contra-el-cancer-a-traves-de-un-lente-fotografico/ 

martes, 2 de abril de 2013

50 sombras de Gy: ¿Qué es la enteritis rádica?


La ENTERITIS RÁDICA es un trastorno del intestino delgado de características inflamatorias que ocurre durante o después de un tratamiento con radiaciones en abdomen o pelvis. El intestino delgado puede estar incluido en el campo de tratamiento de múltiples patologías oncológicas: tumores gástricos, pancreáticos, rectal, próstata y ginecológicos. La enteritis por radiación puede ser AGUDA o CRÓNICA. 

Enteritis aguda:
La forma aguda suele ocurrir durante la aplicación de la radioterapia o poco tiempo después y se caracteriza por fenómenos inflamatorios generalmente leves y autolimitados.Se manifiesta habitualmente entre las semana 3 a 6 de tratamiento.
 
Enteritis crónica:
La afectación crónica del intestino secundaria a la radioterapia aparece, en general, a partir de los 6 meses del tratamiento.

¿Por qué se produce la enteritis rádica? 

El intestino delgado es altamente radiosensible. El revestimiento epitelial del intestino delgado sufre de forma natural y espontánea, al igual que la piel, una constante destrucción y reposición. Cuando se irradia este tejido se produce un daño a las células de proliferación activa, dando lugar a una incapacidad para reemplazarlas, causando un desprendimiento de la mucosa intestinal. Dicho desprendimiento hace que las vellosidades intestinales se acorten y en consecuencia, el área de absorción intestinal disminuya. También se producen cambios inflamatorios y pequeñas ulceraciones. Tras 3-4 semanas post-irradiación estos efectos disminuyen y el intestino delgado se normaliza.

Sin embargo, puede aparecer tardíamente a partir de los 6 meses o años de la radioterapia una serie de daños que denominamos tardíos. Estos efectos crónicos se producen por una disminución del calibre de los pequeños vasos (vasculitis obliterante) y la sustitución del colágeno por un tejido fibrótico que es menos elástico y más rígido. Estos cambios dan lugar a una isquemia relativa del tejido intestinal. La mucosa intestinal se atrofia, se produce edema por constricción de los pequeños vasos, observándose fenómenos de inflamación crónica. La mucosa se puede ulcerar para posteriormente cicatrizar y en este proceso de cicatrización se puede dar lugar a estenosis (estrechamiento de la luz intestinal), ulceraciones, adherencias y fístulas (comunicaciones entre asas intestinales)

Grados de enteritis:
  • Grado 0: No diarrea
  • Grado I: Aumento de 2 ó 3 deposiciones/día sobre el ritmo basal
  • Grado II: Aumento de 4-6 deposiciones/día o deposiciones nocturnas o dolor abdominal cólico moderado
  • Grado III: Aumento de 7-9 deposiciones/día o incontinencia fecal o dolor abdominal cólico intenso
  • Grado IV: Aumento de más de 10 deposiciones/día, diarrea con sangre o necesidad de nutrición parenteral
Factores de riesgo para la enteritis:
  • Sexo femenino
  • Edad avanzada
  • Alto porcentaje de intestino delgado en la cavidad pélvica
  • Antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal previa: colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn
  • Endometriosis
  • Cirugía abdominal previa
  • Diabetes
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Enfermedades del colágeno: Lupus, artritis reumatoide, etc
  • Quimioterapia concomitante (a la vez que la radioterapia)
  • Dosis de radiación altas (por encima de 50 Gy)
  • Volumen de intestino irradiado
  • El fraccionamiento superior a 200 cGy/día
  • La técnica de irradiación: Posición en prono, vejiga llena, utilización de un "belly board"
Los síntomas que produce la enteritis son:
  • Diarrea: aumento del número de deposiciones de consistencia blanda
  • Dolor abdominal tipo cólico (retortijones)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Disminución del apetito (hiporexia o anorexia)
  • Sensación de malestar general
  • Sangre o moco en heces
  • Malnutrición y pérdida importante de peso en casos graves por malabsorción intestinal
Tratamiento:
  • Dietético:
    • Hacer 6 comidas ligeras al día sin omitir tomas
    • Comer alimentos hervidos, al vapor, al horno o a la plancha. Evitar alimentos crudos.
    • Tomar abundantes líquidos para evitar la deshidratación: agua, suero oral, limonada alcalina, caldos desgrasados, bebidas isotónicas o infusiones tipo té o manzanilla.
    • Tomar fibra soluble: copos de avena, legumbre sin piel, ciruelas secas cocidas, guisantes, fresas, manzanas sin piel o ralladas, plátano, zanahoria, membrillo o agar-agar. Estos alimentos ayudan a enlentecer el avance del bolo alimenticio.
    • Evitar los productos ricos en lactosa: leche y queso curado. Se puede sustituir por leche o queso sin lactosa.
    • Potenciar una dieta astringente, en la que se puede comer:
      • Yogur natural
      • Puré de patata, calabacín y zanahoria
      • Arroz blanco hervido
      • Sopa desgrasada con patata y pan
      • Huevo cocido o tortilla francesa con jamón York
      • Pescado o pollo hervido
      • Fruta hervida o en almíbar sin piel, ni pepitas
      • Membrillo, manzana, pera, plátano y melón son las frutas más recomendables
      • Legumbre pasada por el pasapuré
  • Evitar la verdura, especialmente la flatulenta: col, pepino, pimiento y la de hoja verde
  • Evitar productos integrales
  • Evitar el café, chocolate, fritos, repostería y el alcohol
  • Evitar los condimentos irritantes: pimentón y pimienta
  • En casos graves puede ser necesaria una dieta absoluta e iniciar una dieta vía parenteral
  • Farmacológico:
    • Loperamida (Fortasec)
    • Anticolinérgicos (Buscapina)
    • Opiáceos (MST)
    • Antieméticos (Primperán)
    • Sucralfato (Urbal)
    • Colesteramina
    • Antiinflamatorios no esteroideos o AINEs (Aspirina)
    • Metilprednisolona (en casos graves)
    • Somatostatina (Sandostatín) (en casos graves y rebeldes)
  • Endoscópico:
    • Electrocoagulación con argón (especialmente en rectitis)
  • Quirúrgico: En casos graves y muy excepcionales
    • Liberación de bridas
    • Resección intestinal
Puede que toda esta información alarme algunos pacientes que vayan a someterse a radioterapia en el área abdominal o pélvica. Voy a enviar un mensaje tranquilizador, pues en la gran mayoría de pacientes estos efectos secundarios son leves y suelen resolverse sin problemas. En la mayoría de tratamientos estándar la dosis de radiación no excede los 45-50 Gy con un fraccionamiento de 180-200 cGy/día. Cuando se alcanzan estas dosis la frecuencia de enteritis rádica es de un 5%. Con la mejoría de la tecnología y de las técnicas empleadas hoy en día en radioterapia, así como el conocimiento predictivo a través de los histogramas dosis-volumen es menos frecuente aún.

Foto extraída de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S002248040702402X

All-trans-Retinoic Acid Attenuates Radiation-Induced Intestinal Fibrosis in Mice