viernes, 3 de enero de 2014

Cineterapia oncológica: Love Story, EEUU, Arthur Hiller, 1970



"Love Story" es una de las mejores y emblemáticas películas de la historia de la cinematografía, tanto por la narrativa como por su legendaria banda sonora interpretado por un clásico "solo" al piano. La película trata de una bonita historia de amor con mayúsculas. Aunque el final resulte dramático, éste no le resta una pizca de belleza y grandiosidad al filme. Fue nominada a 7 Óscars, ganando uno a la mejor banda sonora original. También obtuvo 7 nominaciones al Globo de Oro, llevándose 5 de esos galardones, incluyendo mejor película. Obtuvo asimismo los premios David di Donatello al mejor actor y mejor actriz extranjeros.

Oliver Barret IV (interpretado por un atractivo y joven Ryan O'Neal) es un gran deportista y estudiante procedente de una familia acomodada de destacados graduados en la prestigiosa Universidad de Harvard. Con grandes problemas de desapego hacia su padre, al que trata incluso de usted en toda la película y posiblemente motivados por sentimientos de inferioridad que éste le inspira, la vida de Oliver cambia y se llena de sentido cuando conoce a Jennifer Cavallieri (interpretado por la sonriente y desafiante Alice MacGraw), una extrovertida e interesante estudiante de música.

En contra de la voluntad del padre de Oliver (interpretado magistralmente por el gran Ray Milland), ambos deciden casarse. Lo hacen con una ceremonia sencilla, preparada por ellos mismos y de carácter civil, algo que choca en un principio al padre de Jenny que es un ferviente católico. Sin el respaldo financiero de la familia de Oliver, la pareja se enfrenta a serios problemas económicos y se van a vivir a la planta alta de una casa en la calle Oxford del vecindario de Cambridge, muy cerca de la Facultad de Derecho. Con el apoyo de Jenny que trabaja como maestra en una escuela privada, Oliver logra cursar la carrera de Derecho y la concluye obteniendo el tercer lugar de su clase, lo que a su vez le permite obtener una posición en un renombrado despacho de abogados de Nueva York.

Al contar con un ingreso y una posición estable, Jenny y Oliver, ambos con 24 años, deciden tener descendencia. Al no lograrlo, consultan a un especialista, quien después de practicarle varias pruebas a Jenny le informa a que su esposa está gravemente enferma y desahuciada. Aunque nunca se revela explícitamente la enfermedad que padecía, está bastante claro de que se trataba de una leucemia aguda. Se nombra varias veces que los análisis de sangre no están bien y que tiene que ser vista por un hematólogo.

Siguiendo las indicaciones de su médico, Oliver trata de vivir una "vida normal" sin decirle nada de su enfermedad a Jenniffer. Se ve la clásica "conspiración del silencio" que se forma alrededor de una enfermedad oncológica. Sin embargo, posteriormente ella se entera de su diagnóstico al enfrentarse con el médico que la atendía. Con los días contados, Jennifer se somete a un costoso tratamiento el cual en poco tiempo, Oliver ya no puede costear. Desesperado, Oliver le pide ayuda a su padre. Cuando éste le pregunta si necesita el dinero por tener "a alguna chica en problemas", Oliver responde afirmativamente en lugar de contarle a su padre la verdad acerca del grave estado de salud de su mujer.

Desde su cama de hospital, Jenny hace los preparativos para su funeral con su padre Phil (interpretado por John Marley), iniciando la construcción de su propio duelo y de sus últimas voluntades. Después llama a Oliver. En las escenas finales Jenny nota que está perdiendo facultades mentales, que le cuesta recordar los nombres de los músicos que ella conocía tan bien. El cerebro es uno de los llamados "santuarios" de la leucemia. En este trance Jenny le dice a Oliver que no se culpe de nada. Es consciente de que él se siente en deuda con ella por todo lo que le ha tocado renunciar para apoyarle a él durante su carrera, y no quiere irse de este mundo sin liberarle de esa pesada carga. Finalmente Jenny le pide que la abrace fuerte e intensamente antes de morir, escena ésta tremendamente emotiva.

La novela tiene un doble significado del amor, ya que también trata acerca de la relación entre Oliver y su padre. Cuando el señor Barret se da cuenta de que Jenniffer está enferma y que su hijo le pidió ayuda económica para ella, viaja de inmediato a Nueva York, pero cuando llega ella ya ha muerto. En la puerta del hospital, el señor Barret le pide perdón a su hijo, y éste le responde con una frase que Jenniffer le había dicho a Oliver tras una importante discusión y que encierra una gran verdad: "Amar significa no tener que decir nunca lo siento".