lunes, 21 de abril de 2014

¿Es lícito poner puertas al campo?




Es posible que lo sea, pero a cualquiera de nosotros nos parecería absurdo que se pusiera una puerta para acceder al campo o a la playa. Pues bien, el Servicio de Salud de Castilla y León, SACYL, ha tenido a bien (aunque a mi corto modo de entender ha tenido a mal) dejarnos sin internet en la consulta o bien reducirlo a la mínima expresión según la categoría del personal sanitario en cuestión.  En un siglo en el que nuestros terminales móviles, los coches o incluso las neveras tienen acceso a internet, se considera que internet no es necesario para desempeñar nuestro trabajo. Los enlaces a esta noticia los podéis leer aquí y aquí.

A continuación les voy a exponer el comunicado que el SACYL que ha hecho extensivo al personal:
"En la actualidad el acceso a internet que posee la Gerencia Regional de Salud es a todas luces insuficiente, ya que en la mayoría de los casos, el ancho de banda está saturado y en sí, el canal contratado es escaso. El contrato con el proveedor, llevaba aparejado no sólo el acceso a internet, sino también la gestión del servicio de extremo a extremo.

Dentro del marco de la racionalización del gasto y la maximización de los recursos hemos internalizado la gestión del servicio, lo que permite aumentar el ancho de banda para poder dar un mejor servicio. Aún así, pensamos que el acceso indiscriminado que existe actualmente perjudica la necesaria disponibilidad del servicio para las necesidades reales y por tanto siguiendo con este razonamiento, se establece un escalado de perfiles, que hará que cada uno en su puesto de trabajo tenga un acceso a internet suficiente y satisfactorio"
Mi perfil de navegación es de nivel 3, es decir, un acceso básico que sólo me deja acceder aquellas páginas que ellos consideran que están "intrínsecamente relacionadas con el trabajo que desempeño". El acceso a mi correo personal donde recibo artículos o comunicados del Comité de Tumores (porque mi correo corporativo es insuficiente y se me bloquea con cualquier documento adjunto), a enlaces médicos en redes sociales y otras herramientas que empoderan a los pacientes como los blogs o la posibilidad de visualizar videos médicos están vetados. Por no hablar de un gran número de revistas científicas a las que podía acceder gratuitamente desde la biblioteca virtual del Hospital que se ha cancelado su suscripción y ahora son de pago.

Mónica Lalanda (@mlalanda) en su blog "medicoacuadros" escribe una interesante carta abierta a los gerentes del SACYL como invitación a la reflexión sobre lo que este paso atrás significa para los que creemos en el potencial de internet como herramienta de trabajo actual y futuro sobre la salud de nuestros pacientes. Cada vez hay más pacientes que demandan información en la red fiable y de calidad, cada vez más "prescribimos" enlaces, webs o videos, no sólo fármacos. Como muy bien dice Mónica el acto médico está trascendiendo más allá de la tradicional consulta y estos nuevos formatos de comunicación lo enriquecen.


Pero, ¿cuáles son los argumentos que nos apoyan a tener internet en la consulta?
  • Necesidad de INFORMACIÓN. Prácticamente todo resulta accesible a través de La Red. Un centro sanitario es también un centro de información que, para realizar adecuadamente su función, requiere acceso a cualquier fuente de datos disponible.
  • Necesidad de FORMACIÓN. La formación continuada es parte del trabajo de un médico. La enseñanza online con tecnología multimedia es una de las vías de formación más extendidas en las ciencias biomédicas. Internet es en la actualidad la mayor biblioteca de temas médicos y relacionados con la salud.
  • Necesidad de COMUNICACIÓN. A todos los niveles: con los pacientes, los colegas, los gestores y la comunidad.
  • Necesidad de PARTICIPACIÓN. La medicina actual implica la participación y la ayuda del paciente en la toma de decisiones clínicas que afectan a su salud, y también de los colectivos de enfermos.
A través del hashtag #internetenconsulta he recogido algunos ejemplos sobre esta necesidad que expresan mis compañeros en la red:
  • Acceso a calculadoras de IMC (índice de masa corporal), nomogramas (para agrupar grupos de riesgo), FRAX (índice de osteoporosis), RCV (índice de riesgo cardiovascular), etc
  • Interacciones y efectos secundarios de medicamentos nuevos o de poco uso habitual.
  • Lactancia y medicamentos
  • Información sobre asociaciones de pacientes
  • Videos de autoadministración de medicamentos, por ejemplo el glucagón en diabetes.
  • Escuelas de pacientes:consejos e información útil.
  • Prescripción de páginas médicas
  • Consulta de protocolos y guías clínicas nacionales e internacionales.
  • Envío de controles de glicemia de un paciente a una consulta antes de que ésta se produzca
  • Consejos sanitarios de diversas patologías
  • Acceso afuentes bibliográficas y registros multicéntricos
  • Comunicación por e-mail con pacientes

La imprenta de Guttenberg supuso un avance espectacular en la democratización del conocimiento, pues éste estaba sólo en manos de unos pocos en aquellos tiempos. Los libros por aquel entonces se veían como una amenaza y llegaron a quemarse muchos de ellos, por desgracia,  en las hogueras. Ahora esto nos parece sorprendente ¿no? Recientemente me llamó la atención un cuadro expuesto en el interior del Monasterio de las Huelgas en Burgos en el que estaba pintado un demonio cargado de libros. Caí en la cuenta al ver esa imagen que el libro impreso podía ser considerado como un sacrilegio en aquella época. La información es poder y el poder sólo podía estar en manos de unos pocos privilegiados. Es posible que se perciba a internet como nuestro demonio particular en este siglo. Sin embargo, la revolución de internet ha hecho algo parecido al libro impreso en la contribución al conocimiento. Pienso con toda sinceridad que ver a internet como una amenaza a la que hay que ponerle coto, es simplemente un anacronismo en el mundo que vivimos.

Les dejo con este ilustrativo video de Chema Cepeda (@ChemaCepeda) que nos muestra un kit de inmersión 2.0 para profesionales de la salud y espero que de una vez por todas dejemos de tener miedo a estas nuevas herramientas del siglo XXI.