miércoles, 6 de agosto de 2014

Oncología interdisciplinar: ¿Reto o Utopía?






El paciente oncológico va adquiriendo cada vez más nivel de complejidad. Ya no basta disponer de un solo profesional para atenderle, precisa de todo un equipo interdisciplinar: médicos de cabecera, cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, patólogos, dentistas, endocrinólogos, radiólogos, cuidados paliativos y un largo etcétera de otros profesionales. Y digo expresamente interdisciplinar y no multidisciplinar. Aunque a simple vista parezca lo mismo, no lo son. El término interdiciplinar se refiere a la interacción entre las distintas disciplinas o especialidades médicas y su trabajo en equipo debe estar bien coordinado y cohesionado. Si hablo de un equipo multidisciplinar puede que haya muchos especialistas tratando a un mismo paciente pero con una interacción entre ellos puramente testimonial. Y esto ocurre, lo digo con sincero espíritu de autocrítica, con demasiada frecuencia.

El detalle es importante porque creo que es una verdadera asignatura pendiente. La Oncología interdisciplinar representa todo un reto en la Medicina del siglo XXI. Muchos pensarán que ese reto no es tal, porque ya existen las guías de práctica clínica o los protocolos de actuación médica en los que se acuerda, de forma genérica, los pasos a seguir ante el diagnóstico de un cáncer. Como cualquier guía que se precie debe haber lugar para la flexibilidad y personalizar el tratamiento en cada enfermo concreto, sino nos convertiremos en "esclavos" del protocolo. Hemos de saber adaptar el protocolo al enfermo y no al revés.

Cabe hacer un verdadero esfuerzo en entendernos y comunicarnos mejor entre profesionales y dejar de mirarnos al ombligo pensando en que nuestra especialidad es mejor que las otras. Hay que buscar espacios para hablar como los Comités de Tumores, pero también para buscar otras formas de interacción igualmente válidas: teléfono, mensajes, e-mail, etc. Podemos por supuesto debatir de forma vehemente lo que cada uno cree que puede aportar de beneficio al paciente, buscando la mejor estrategia y la mejor secuencia de tratamientos. Hemos de ayudarnos porque eso redundará en una mayor satisfacción en el trabajo y el paciente lo agradecerá. Es posible incluso que salgan a la luz varias estrategias con la misma validez terapéutica. En esos casos deben plantearse todas al paciente y que él pueda tener la libertad de elegir lo que en sus circunstancias puede ser mejor para él. 

Paradójicamente, los hospitales modernos en la era de las TIC en nuestro entorno están divididos cada vez más en compartimentos estancos con largos pasillos en los que muchas veces no es posible encontrarse y donde la falta de comunicación se hace patente. Sabemos que el engranaje es complicado,  hemos de intentar no poner palos a las ruedas y saber escuchar a todos.

¿Reto o utopía? Yo prefiero el reto. La polémica está servida.

Les dejo con este video sobre el poder de la actitud