martes, 19 de agosto de 2014

Relato de verano: Modo off




Desconectar. Olvidarse del mundanal ruido. Descansar. Contemplar cómo baten las olas del mar sobre la arena de la playa o las rocas de algún acantilado. Sentir el calor del sol que dora tu piel. Estas pequeñas cosas son las que adoro poder permitirme durante unos días de vacaciones. Cambiar de lugar y perspectiva te ofrece la oportunidad de renovar fuerzas necesarias para afrontar el día a día que durante el año ya pesa y llega a veces a darte la sensación de que te aplasta. El descanso del guerrero ha llegado y me he propuesto aprovecharlo, bebérmelo entero y reconfortarme plácidamente. 

Recuerdo que de pequeña el verano se me antojaba largo, el agua del mar era mi medio natural del que no salía y la arena de la playa constituía la excusa perfecta para construir mis castillos y alguna que otra pequeña obra de arte efímera. Deboraba entonces tebeos y libros de Enid Blyton. Montaba en bicicleta por parajes en los que ahora inundan apartamentos.

Debo estar haciéndome mayor porque ahora me gusta más contemplar el mar que sumergirme en él durante horas. El agua me parece fría y la arena me gusta sentirla bajo mis pies cuando paseo sobre ella. Ahora soy yo la que veo a mis hijas dentro del agua sin descanso y son ellas las que hacen sus propios castillos de arena. La misma realidad se transforma en el tiempo y vuelve hacia ti para recordarte que un día fuiste también una niña.

Aprovecharé que me encuentro en "modo off" para coger aire, respirar profundamente, oxigenarme y avanzar. Un nuevo curso me espera y deseo afrontarlo con fuerzas renovadas. 

Les dejo con un video con bonitas panorámicas veraniegas desde donde me tomo unos días en "modo off".