miércoles, 28 de mayo de 2014

Paleooncología




El cáncer nos parece una enfermedad de la Edad Contemporánea, pero los restos arqueológicos demuestran que esta enfermedad es quizá casi tan antigua como el hombre, aunque su frecuencia era mucho más pequeña. Un equipo de arqueólogos descubrió en Sudán el esqueleto de un hombre que habría sufrido un cáncer metastásico hace más de 3.200 años. Se trataría del caso más antiguo jamás hallado, según un estudio publicado en la revista PLOS One.

Los restos de este esqueleto correspondiente a un varón entre 25 y 35 años de edad, se hallaron en 2012 en una tumba en Sudán por una estudiante de la Universidad de Durham (Reino Unido). El análisis de los huesos ha revelado que el hombre padecía metástasis óseas, pero no ha podido ser posible detectar el origen del tumor primario ni certificar que esas metástasis fueran la causa de su muerte.

Se trata pues del esqueleto más competo y más antiguo de un humano con un cáncer de tipo metastásico, han señalado los autores de este trabajo, un equipo compuesto por investigadores de la Universidad de Durham y el Museo Británico.

Los exámenes realizados muestran que "la forma de las pequeñas lesiones óseas sólo podía haber sido causada por un cáncer de tejidos blandos, posiblemente un sarcoma, aunque el origen exacto de la enfermedad no se puede determinar únicamente a partir de los huesos tal y como ha explicado Michaela Binder, la arquéologa responsable del equipo. El esqueleto, según palabras de la investigadora "podría ayudarnos a comprender la historia todavía desconocida del cáncer, pues tenemos pocos ejemplos anteriores. Necesitamos comprender la historia de la enfermedad para entender mejor su evolución". Las radiografías del esqueleto han permitido a su equipo contemplar de forma certera lesiones en los huesos, con metástasis claras en las clavículas, omóplatos, vértebras, o pelvis.

Por el momento, sólo se puede especular sobre el origen de este cáncer. Según explican, podrían haber influido factores genéticos, una enfermedad infecciosa causada por parásitos o la exposición al humo de hogueras.
El esqueleto en cuestión se descubrió en la zona de Amara Occidental, a 750 kilómetros al sur de la capital, Jartum.

Francisco Javier Tostado, nos explica en su blog que recientemente se ha descubierto en los restos de un Neanderthal  de 120.000 años, evidencias de metástasis óseas más antiguo, adelantándose unos cuantos miles de años a los anteriores estudios que los databan en solo 4.000 años atrás. Se trata de una costilla encontrada en Krapina, cerca de Zagreb (Croacia).

Hay que tener presente que las evidencias de cáncer son extremadamente raras en los restos fósiles humanos por lo que descubrir un cáncer que no sea originado en los huesos es excepcional. Un grupo de científicos del Museo de Arqueología de Lisboa, con la ayuda de radiólogos y egiptólogos, han revelado un cáncer en una momia egipcia de 2.300 años. Tras practicársele una tomografía axial computerizada (TAC) se confirmó que la momia correspondía a un hombre de unos 60 años con un cáncer de próstata terminal. Posteriormente se encontró en otra momia de 2.200 años el mismo tipo de cáncer.



domingo, 25 de mayo de 2014

Oncología Basada en el Humanismo



El paciente oncológico en muchas ocasiones se pierde en el complicado engranaje, a modo de cadena de montaje, de médicos especialistas y tratamientos que apenas comprende. Intervenciones con nombres impronunciables, quimioterapias descritas con siglas y radioterapia con cifras, fotones y datos técnicos que el paciente no alcanza a comprender. Algunos pacientes incluso no conocen el nombre del médico que les atendió y lo describen por sus características físicas o por el modo en que les trató. El paciente siente como va de mano en mano como la falsa moneda y percibe como en esas manos en las que pone su confianza ciega, la humanidad brilla por su ausencia y se diluye. 

Los profesionales estamos cada vez más preparados, más especializados y tratamos de estar al día para ofrecer lo que creemos mejor a nuestros pacientes. Pero las consultas atestadas, el ritmo frenético de trabajo, la burocracia administrativa y los desencuentros en el tratamiento interdisciplinar no hacen sino poner palos en las ruedas. Se ha dejado de lado a la cara más amable y sagrada de nuestro trabajo que es el lado humano. No se valora lo suficiente esa cercanía necesaria en la relación médico-paciente y a la formación continuada del médico en este aspecto tan importante de nuestra profesión. Parece que lo más importante es exhibir bonitas curvas de supervivencia y cifras estadísticamente significativas. 

La Medicina actual se basa en la evidencia científica disponible. Y debemos seguir en esa senda, pero la evidencia no nos da, desgraciadamente, respuestas a todo. Si así fuera, la Medicina sería simplemente una ecuación matemática a resolver y no lo es. Se dice que la Medicina es un Arte. Un arte donde la experiencia del médico y las características individuales y únicas de cada paciente cobran sentido. Aquí es donde se reclama el trato humano que todos los pacientes se merecen y en especial los pacientes oncológicos. La ausencia de humanismo nos condena a un estrepitoso fracaso.

En el blog "Tránsitos intrusos", Juan Irigoyen en su post "Un día libre de tratamiento" nos explica esa percepción humana que el paciente y sus familiares tienen de nosotros. Leerlo es todo un ejercicio de autocrítica y reflexión. Nuestro objetivo no debe ser otro que el paciente visto de una forma integral. Como siempre digo hemos de tratar enfermos y no enfermedades.

Este es mi decálogo para aplicar una Oncología Basada en el Humanismo:

- Explicar de forma clara, inteligible y adaptada al nivel de cada paciente la enfermedad oncológica que padece.

- Empatizar con el paciente, mostrando un trato cercano y digno, respetando siempre su intimidad. Cuidar las palabras y evitar los eufemismos. 

- Dar a conocer al paciente todas las opciones terapéuticas con sus pros y contras. Tener una actitud deliberadora ante ellas. Acompañar y respetar siempre en la decisión que el paciente haya tomado.

- Informar sobre cómo se van a aplicar los tratamientos, su secuencia, efectos secundarios más frecuentes y sus potenciales resultados. 

- Tener en cuenta la confidencialidad y el secreto médico que el paciente merece ante su enfermedad oncológica.

- Respetar el derecho a saber, o no, el pronóstico del paciente acerca de su enfermedad. No abandonar nunca el cuidado de un paciente. Curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre. 

- Facilitar el trabajo y el conocimiento entre compañeros de diferentes especialidades sea cual sea su rango jerárquico y experiencia. El respeto mútuo es fundamental en el trabajo interdisciplinar.

- Actuar siempre bajo el principio de "primum non nocere", evaluando siempre el binomio riesgo-beneficio. Ser cuidadosos a la hora de ofrecer a los pacientes entrar en ensayos clínicos. Informar bien a los pacientes de la inclusión en ellos y de su relevancia en el avance del conocimiento.

- Valorar el binomio coste-beneficio de los tratamientos y ajustar los parámetros de supervivencia a calidad de vida para hacer sostenible el complejo entramado del actual sistema sanitario.

- La formación continuada y puesta al día es primordial tanto en el aspecto científico como en el humano. De nada sirve tener buenos conocimientos si olvidamos al ser humano que hay detrás de cada enfermo. Cabe ser un buen médico y un médico bueno. 

Les dejo con el video "Human" de Christina Perri



Letra traducida al español:


Puedo contener mi respiración 
Puedo morder mi lengua 
Puedo mantenerme despierta por días 
Ser tu número uno 

Puedo fingir una sonrisa 
Puedo forzar una risa 
Puedo bailar y jugar el papel 
Si es lo que pides 
Darte todo lo que soy 

Puedo hacerlo 

Pero solo soy humana 
Y sangro cuando me caigo 
Solo soy humana 
Y colapso y me quiebro 
Tus palabras en mi cabeza, cuchillos en mi corazón 
Me fortaleces y luego me desmorono 
Porque solo soy humana 

Puedo encenderlo 
Ser una buena máquina 
Puedo contener el peso de los mundos 
Si es eso lo que necesitas 
Ser tu todo 

Puedo hacerlo 
Puedo superarlo 

Pero solo soy humana 
Y sangro cuando me caigo 
Solo soy humana 
Y colapso y me quiebro 
Tus palabras en mi cabeza, cuchillos en mi corazón 
Me fortaleces y luego me desmorono 
Porque solo soy humana 

Solo soy humana 
Solo una pequeña humana 

Puedo soportar tanto 
Hasta que he tenido suficiente 

Porque solo soy humana 
Y sangro cuando me caigo 
Solo soy humana 
Y colapso y me quiebro 
Tus palabras en mi cabeza, cuchillos en mi corazón 
Me fortaleces y luego me desmorono 
Porque solo soy humana


lunes, 19 de mayo de 2014

Cribar o no cribar. "That is the question"



Según la Real Academia Española existen tres definiciones de la palabra "cribar":
(Del lat. cribrāre).

  1. tr. Limpiar el trigo u otra semilla, por medio de la criba, del polvo, tierra, neguilla y demás impurezas.
  2. tr. Pasar una semilla, un mineral u otra materia por la criba para separar las partes menudas de las gruesas.
  3. tr. Seleccionar rigurosamente.
Hablaremos del cribado mamográfico como la realización de una mamografía de forma periódica sobre un sector de la población femenina sana con el objeto de detectar cáncer de mama en sus fases más tempranas o pre-clínicas, es decir, antes de que aparezcan síntomas.

Este concepto, a priori nos resulta positivo. Nos transmite la idea y la creencia de que el cáncer diagnosticado en su fase más precoz tiene unas probabilidades mayores de curación. Sin embargo esta idea no encierra toda la verdad sobre el tema. Tras más de treinta años de experiencia en cribado mamográfico se han detectado una serie de circunstancias adversas que ponen en entredicho su bien intencionado objetivo. Es muy posible que esos efectos colaterales del cribado no hayan sido transmitidos adecuadamente la población general en aras de no generar más confusión y alarma al complicado entramado que de por sí tiene la Medicina actual.

¿Cuáles son los datos disponibles acerca del cribado mamográfico?

- Por cada 2000 mujeres cribadas durante 10 años, sólo una se beneficiará de no morir por cáncer de mama.

- De esas 2000 mujeres, diez de ellas completamente sanas serán sobrediagnosticadas y sobretratadas, es decir, serán diagnosticadas de tumores que nunca hubiesen comprometido su vida y como contrapartida pueden sufrir los efectos secundarios de los tratamientos que pueden aumentar paradójicamente el riesgo de muerte por otras causas.

- De las 2000 mujeres mencionadas, 200 se verán afectadas por una falsa alarma, los llamados falsos casos positivos con la consiguiente tensión psicológica que ello supone para la paciente. 

- El tratamiento del cáncer de mama ha mejorado de forma considerable y eso hace que el impacto del cribado mamográfico en relación a la supervivencia haya disminuido.

¿Cuáles son los riesgos del cribado?

- Un riesgo pequeño, pero no insignificante de cáncer radioinducido por la exposición a dosis bajas de radiaciones ionizantes al realizar una mamografía. 

- Aparición de cáncer de intervalo, es decir, la detección del cáncer en el intervalo entre dos mamografías. En mujeres de 50-70 años ese riesgo es en torno al 50% en los programas bianuales. 

- El sobrediagnóstico. Se refiere a la detección de un estado inicial de la enfermedad que podría remitir de forma espontánea (por sorprendente que parezca este supuesto se produce con una cierta frecuencia) y no precisaría tratamiento. El sobrediagnóstico conlleva un sobretratamiento, pues todavía desconocemos cuáles son los casos que regresarían de forma espontánea y cuáles no.

¿Cuáles son los beneficios del cribado?

- La mamografía es una prueba altamente sensible. Ello significa que las mujeres con sospecha de cáncer por mamografía tienen una alta probabilidad de biopsias positivas. 

- La mamografía es una prueba altamente específica. Ello significa que si la mamografía no ha detectado una lesión, muy probablemente la mujer esté sana. 

- La mamografía puede detectar anticipadamente un tumor que no ha sido detectado por exploración y que puede significar un aumento en la supervivencia de forma significativa sí no se hubiese detectado antes. 

Entonces,  ¿es recomendable asistir a los programas de cribado?

La respuesta es sí, pero con matices. En general, las mujeres entre 50 y 70 años sería recomendable que de forma bianual acudieran a estos programas, ya que el grueso de frecuencia y el hipotético beneficio se encuentra en ese rango de edades. Esas mujeres deben estar adecuadamente informadas de los pros y contras antes de ser sometidas a las mamografías. Cada mujer tendría que libremente elegir si desea o no entrar en el programa en función de lo anteriormente expuesto. 

Independientemente de sí desea entrar o no en el programa, ante cualquier cambio en la forma, consistencia, coloración o secreción anómala de sus mamás la paciente debe consultar a su médico de cabecera o ginecólogo. Una buena exploración clínica en manos de un experto sigue siendo una herramienta valiosa para la sospecha diagnóstica. 

Las mujeres con antecedentes de agregación familiar por cáncer de mama o mutaciones genéticas tipo BCRA-1 o BCRA-2 deben seguir las recomendaciones mamográficas de los servicios de Consejo Genético.

Existen otras pruebas diagnósticas como la ecografía y la resonancia mamarias que nos pueden aportar información complementaria valiosa a una mamografía sospechosa, pero que no han mostrado superioridad en el cribado del cáncer de mama.

Conclusión: Cribado sí, pero con cabeza. Me parece imprescindible informar antes a las mujeres de los riesgos y beneficios del cribado para que así ellas puedan obrar en consecuencia. 

Les dejo los siguientes enlaces que pueden ser interesantes sobre el tema:

- Blog "Desayuno con Fotones" ¿Y qué hay de nuevo del cribado mamográfico? Por Manuel Viches.

- Revisión de Cochrane 2013 sobre el cribado mamográfico. 

Les dejo con este interesante video explicativo sobre el tema del cribado (en inglés) de H. Gilbert Welch.



jueves, 15 de mayo de 2014

Un día cualquiera en el cole


Hace unos días, con motivo de las semanas de las profesiones, tuve que dar una charla en el colegio de mis hijas concretamente en la clase de la más pequeña, de 7 años, sobre mi profesión. Aunque como madre estoy familiarizada con las reacciones de los niños, tener un auditorio de estas características no deja de ser un pequeño desafío. No sólo has de ir preparada, sino tener grandes dotes de improvisación.

Me presenté como médico y como mamá de una de las compañeras de la clase. Les nombré mi especialidad, que como es lógico les sonaba a chino, pues sí ya es difícil que te entiendan los adultos, imagínarse lo que puede ser para los niños. 

Comencé para captar su atención formulando preguntas, fomentando la participación de los pequeños:

Pregunta: 
¿Alguien sabe lo que es el cáncer?

Respuestas:
- Unas células del cuerpo que se ponen muy nerviosas
- Una enfermedad muy difícil de curar
- Una enfermedad que tuvo mi tío, mi abuelo, etc.

Pregunta: 
¿Sabéis cómo se cura el cáncer?

Respuestas: 
- Con unas pastillas
- Con una operación
- Con unas medicinas que te hacen caer el pelo

No van desencaminados los chavales. A partir de ese punto de partida les expliqué que el cáncer es una enfermedad en las que un grupo de células crecen de forma descontrolada rompiendo todas las barreras que se encuentran a su paso en el órgano donde se encuentran situados. Estas células descontroladas pueden a su vez desprenderse del tumor original e invadir vasos linfáticos o vasos sanguíneos, siendo transportadas por la sangre hasta lugares lejanos donde crecen y forman las metástasis. 

Luego les conté que básicamente existían tres tratamientos contra esta enfermedad: la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. 

Aquí empecé a entrar en materia sobre lo que es la radioterapia y el uso clínico de las radiaciones ionizantes a través de ejemplos sencillos y muy visuales. Les llevé una máscara termoplástica para que entendieran lo importante que es mantener inmovilizada la zona a tratar. Luego les puse el fantástico video de dibujos animados "One of a kind" que es fantástico para ellos y aunque esté en inglés lo entendieron perfectamente. 

Finalmente les dejé un turno de preguntas en el que ellos me preguntaron por cánceres padecidos por gente famosa o de familiares cercanos. He de decir que fue una bonita y constructiva experiencia, pues no deberíamos nunca perder la visión espontánea, natural y sencilla con que los niños ven a esta enfermedad que en muchas ocasiones tratamos de ocultarles.

Invito a mis lectores a que nunca abandonen al niño que llevan dentro. Les dejo con este simpático video "happy" que muestra ese espíritu positivo que tanto se echa en falta en nuestros hospitales.





domingo, 11 de mayo de 2014

Cineterapia oncológica: Magnolia. EEUU. 1999. Paul Thomas Anderson




Magnolia es una película que narra nueve historias aparentemente inconexas que tienen lugar en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. Esas nueve tramas se encuentran en la recta final de la película cobrando así sentido. Así nos encontramos con un padre rico moribundo, un policía enamorado, un niño prodigio, un presentador famoso de concursos televisivos, una hija adicta a la cocaína, un gurú mediático y un enfermo terminal de cáncer de pulmón encarnado por un espectacular Jason Robards y que supone un homenaje precioso a su carrera pues moriría meses después del mismo mal que su personaje. 

El elenco de actores que interpretan a los distintos personajes son grandes figuras del firmamento cinematográfico norteamericano: Tom Cruise, Julianne Moore, Philip Baker Hall, William H Macy y el mencionado Jason Robards. Todos ellos tienen su minuto de gloria interpretativa y su protagonismo.

La idea central de la película versa sobre esa realidad actual que nos acucia: la despersonalización de las grandes ciudades, la soledad brutal y paradójica en la era de la comunicación total, los ritmos de trabajo agobiantes, las crisis sentimentales, el mundo de la drogadicción, el papel de la paternidad, el final de la vida y el perdón. 

En Magnolia, aparecen dos enfermos terminales. El primero de ellos es un presentador de concursos televisivos con una trayectoria de éxito ya entrado en años y al que se le comunica que padece cáncer en una fase avanzada. Su hija es una drogadicta a la cocaína que vive con el vértigo y la exasperación de su adicción. El padre le comunica su diagnóstico y ella parece no inmutarse. El por qué de ello se vislumbra con una confesión a su mujer de un abuso por parte de él en su infancia. La hija no le perdona y entiende que su muerte inminente no va a cambiar las cosas. 

El segundo enfermo terminal es un padre rico y poderoso que aparece postrado en la cama. Su actual mujer se casó con él por dinero. En el proceso final de la enfermedad ella sufre una transformación y se arrepiente de su deseo de la muerte de su marido. Este enfermo le pide un deseo último a su enfermero, suplicándole que encuentre a su hijo con el que hace años que no se habla. Ese hijo, magistralmente interpretado por Cruise, se había desprendido del apellido de su padre y utilizaba el de su madre. Esto ocurrió porque a la edad de catorce años su madre cayó gravemente enferma y su padre le dejó a cargo de su cuidado, muriendo a los pocos meses. El hijo acude a la cita de su padre y le recrimina que no fue justo con él ya que no estuvo a la altura de las circunstancias en lo que en aquel momento implicaba ser padre. Este hijo tampoco perdona a su padre. La escena prodigiosa del hijo desencajado en el lecho de muerte de su padre es sublime. De aquí trasciende que hay cosas que de un padre se pueden perdonar, pero hay cosas que no están en un hijo perdonarlas. 

Magnolia es sin duda una de las mejores películas del director Paul Thomas Anderson. Una película diferente y transgresora.



jueves, 8 de mayo de 2014

Una heroína (para) olímpica




Silvia Elvira es todo un ejemplo de superación y resiliencia frente al cáncer. Con sólo 18 años fue diagnosticada de un sarcoma y diez años después sufrió la amputación quirúrgica de su pierna izquierda por encima de la rodilla. Tras años de tratamientos y diversas cirugías puede contarlo e incluso es madre de dos mellizos: Oriol y Guillem de seis años de edad.

Olvida sus problemas funcionales de vivir con una sola pierna gracias a la fuerza que le dan sus hijos y a su afición al piragüismo. Dice que ambos han supuesto su renacimiento y son los pilares con los que sostiene una vida digna de toda admiración.

Silvia entrena prácticamente a diario en el Canal Olímpic de Cataluña en Castelldefels, en la modalidad de paracanoe K1LTA, un kayak monoplaza adaptado y que será incluido por primera vez en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en 2016.

Gracias a este deporte, Silvia ha conseguido superar barreras personales, físicas y psicológicas. Su vida se encuentra plagada de retos y adversidades que ha conseguido vencer con automotivación, disciplina, perseverancia, seguridad y espíritu de sacrificio. Ha trabajado y trabaja muy duro para conseguir patrocinadores y financiación privada en su ambicioso proyecto deportivo. Sueña con ser la primera mujer que participe en paracanoe y consiga una medalla olímpica en su categoría.

Desde aquí quiero enviar a Silvia un mensaje de apoyo, admiración y respeto, deseándole lo mejor para que su desafío llegue seguro a buen puerto.

Les dejo con el video: Ningún día es un día cualquiera.






lunes, 5 de mayo de 2014

Ser madre después del cáncer




Ser madre después de superar un cáncer puede ser parecer una tarea difícil o casi imposible. A muchas pacientes el cáncer les sobreviene en la niñez, la adolescencia o en plena edad fértil. La tasa de supervivencia en tumores infantiles y adolescentes es del 70%, en las leucemias linfoblásticas agudas es del 80% y en los linfomas de Hodgkin del 90%. El cáncer de mama también puede afectar a un número significativo de mujeres en edad fértil en las que han mejorado las tasas de supervivencia. 

El cáncer no tiene por qué ser considerada una enfermedad mortal y la calidad de vida de los supervivientes es uno de los retos que se nos presentan cada vez más a los oncólogos.

Las mujeres sufren en gran medida las consecuencias de los tratamientos. La quimioterapia puede provocar una disminución o incluso una anulación de la función ovárica. La radioterapia lo hace cuando ha de aplicarse en la región pélvica o cerca de ella. Así, se estima que un 42% de las pacientes en edad fértil que reciben un tratamiento oncológico van a presentar problemas de fertilidad.  Por ello, preservarla en el momento diagnóstico debería se una cuestión que siempre se debe plantear a una paciente de estas características.

Desde hace ya unos años se están consolidando estrategias para proteger y conservar la función ovárica en pacientes oncológicas:

Antes del tratamiento oncológico: 

1.- Criopreservación de ovocitos o vitrificación:
Consiste en la congelación de ovocitos tras realizar una estimulación ovárica. Mediante esta técnica se consiguen excelentes resultados a la hora de descongelar. La ventaja de esta opción es que permite a la mujer tener hijos años después de congelarlos, pero con las mismas posibilidades que cuando se vitrificaron sus óvulos. No está indicada en niñas. 

2.- Criopreservación de tejido ovárico:
Con esta técnica conseguimos preservar la fertilidad y la función hormonal ovárica. Consiste en la extracción mediante cirugía laparoscópica de la corteza de uno de los dos ovarios, para ser congelada posteriormente. Cuando la paciente obtiene la curación de su enfermedad, la corteza ovárica se reimplanta en el mismo sitio donde se obtuvo. Puede indicarse en niñas, adolescentes y mujeres jóvenes.

3.- Otras opciones:
La transposición quirúrgica de los ovarios se realiza para evitar la exposición directa de los ovarios a la radioterapia y suele realizarse con cirugía laparoscópica.  

Después del tratamiento oncológico:

1.- Medios naturales:
La recuperación de la función ovárica normal es la situación más deseable, pero desgraciadamente es infrecuente, pues no supera el 20-30% de los casos. En estas situaciones lo más adecuado es tratar de obtener una gestación por medios naturales. Es aconsejable esperar un tiempo que le recomiende su oncólogo antes de intentar una gestación espontánea.

2.- Reproducción asistida:
Si la función ovárica se recupera, pero la reserva ovárica es escasa, las posibilidades de obtener un embarazo natural se reducen de forma drástica. Por ello es importante antes de someterse a un tratamiento de reproducción asistida, realizar un estudio exhaustivo de la función ovárica para valorar las posibilidades de quedarse embarazada. Así, en función de la edad y la reserva ovárica de la mujer se podrán realizar diferentes tratamientos de reproducción asistida: inseminación artificial, fecundación in vitro o microinyección intracitoplasmática de espermatozoides. 

3.- Donación de óvulos:
En el caso de que la función ovárica no se recuperase, existe otra alternativa que es obtener una gestación con óvulos de una donante, ya que el útero no se va a ver dañado por los tratamientos.

4.- Adopción:
Esta es siempre una alternativa a contemplar, no menos importante si se desea ser mamá. 

Ayer fue el Día de la Madre y desde aquí quiero homenajear a todas las madres, especialmente a aquellas valientes que han sido madres después de superado un cáncer.


viernes, 2 de mayo de 2014

Cineterapia oncológica: La Caja China (Chinese Box) EEUU.1997. Wayne Wang



La Caja China se inicia en Hong-Kong concretamente en la Nochevieja de 1996. En la colonia británica se entremezclan como en ningún otro lugar del mundo, comunismo y capitalismo, tradición y modernidad, se celebra la entrada de un año histórico: el que pondrá fin al colonialismo inglés. John (interpretado por Jeremy Irons) es un periodista británico, especializado en finanzas que vive en Hong Kong desde hace quince años y está profundamente enamorado de Vivian (interpretado por la bellísima Gong Li), una antigua prostituta que vive con Chang (Michael Hui), un hombre de negocios que no se casa con ella por su pasado. John en toda esta trama recibe la noticia de que tiene una leucemia y de que sólo le quedan unos meses de vida, más o menos lo que falta para que Hong-Kong vuelva a estar bajo soberanía china en Junio de 1997.

Este es el argumento con el que arranca la película, pero resulta imposible encerrarla en una simple sinopsis. En esencia esta es la historia, pero quedan fuera muchas escenas, muchos momentos que también son importantes. De eso debía ser consciente el director Wayne Wang y por eso eligió ese título. Las primeras imágenes de la película son de cajas que se van cerrando dentro de cajas más grandes, algo similar a esas muñecas rusas encerradas unas dentro de otras, las matrioskas. Lo que en ellas se ven son pequeños objetos, aparentemente insignificantes, pero con algún valor desconocido que los hizo relevantes.
 

La Caja China habla de historias dentro de otras historias: la historia de Hong-Kong, la conciencia de los límites de la propia vida, la imposibilidad de amar en ocasiones, la dificultad de conocer algo sobre lo que se lleva escribiendo quince años, etc. No hay un tema predominante. Wang deja que cada espectador elija el tema que más le convenga y a la hora de hablar de la película se entremezclen enfoques. En toda la película viviremos saltos de una caja mayor a otra menor. 

La Caja China está cargada de simbolismo. Un periodista inglés con leucemia enamorado de una antigua prostituta. Una antigua prostituta que vive con un rico chino que no quiere casarse con ella. Una joven con el rostro deformado que sigue enamorada de un novio inglés que le abandonó. Personajes que corren el riesgo de caer en el exceso. El acierto de la película es que todo, dentro de unos límites, se sostiene con fuerza.

Hay escenas fascinantes como la imagen de John grabándolo todo, intentando saber cómo es Hong Kong después de vivir quince años en la ciudad y el hecho de que al final tenga que renunciar y decida que sea Jean la que se lleve la cámara para filmar los últimos retazos de su vida. Otra escena preciosa es la de Jim al lado de John que le anima con su guitarra. Piensa que su depresión se debe a los problemas que tiene con Vivian y le da un rápido curso sobre los tipos de canciones de amor. Las que se escriben cuando empieza, las que nacen mientras dura y las que inspira la pérdida de ese amor. Va improvisando las letras y al final consigue que John le mire y le sonría.
 

Algunas imágenes saltan al futuro y esas referencias rápidas convierten a la película en algo bueno. La Caja China está llena de esas referencias, pero el espectador se quedará sólo con algunas. Serán como los cromos de una colección incompleta. No están ni ordenadas ni pegadas al álbum. Bastará con volver a recordarlas para que se ponga en marcha todo el juego de las cajas chinas.

John sabe con certeza que le queda poco tiempo de vida. También sabe que está enamorado de quien no debe, que vive lejos de su casa, que casi no tiene amigos, que hace un trabajo que no le gusta y que tiene la necesidad de atrapar una realidad que se le escapa. Es fácil que uno se vea enganchado a este personaje por alguna de estas definiciones. En realidad, la historia de la Caja China ya no le pasa a alguien que vive en Hong Kong, le puede pasar a cualquiera. Y su evolución se sigue con la curiosidad de quien busca opciones. Con esa curiosidad que es capaz de despertar el buen cine.

Se trata de un tremendo drama amoroso con un  peculiar estilo en que se mezcla un carácter documental con una crónica de esta fecha señalada.  Así, la reciente historia de Hong Kong se funde con las vidas de unos personajes llenos de incertidumbre.


https://www.youtube.com/watch?v=uz1nwFU_nYg.