lunes, 2 de febrero de 2015

Quiero a mi patólogo



Una de las piezas clave en el eslabón de la cadena del largo proceso del diagnóstico de un tumor,  es sin duda el Anátomo Patólogo. Representa una figura que vive en la sombra de su microscopio y que trabaja de una forma muy minuciosa para poder dar el veredicto que oriente a los clínicos a tomar decisiones y realizar tratamientos en consecuencia.

Su trabajo como decía, es también desconocido por el gran público, pues no tiene habitualmente un contacto directo con el paciente, aunque si indirecto. El Patólogo es el médico que analiza las citologías, biopsias, piezas quirúrgicas y en ocasiones también realizan necropsias (autopsias no forenses). Está encargado de analizar el material remitido de una forma pormenorizada, tanto a nivel macroscópico, como a nivel microscópico. Mide, pesa, orienta, encaja como un puzzle y describe el material analizado. Con él realiza luego tinciones, fija los tejidos, los envuelve en parafina y los corta en finas lonchas gracias a un microtomo. Luego viene la labor de observar minuciosamente las células que lo componen en el microscopio, ver su forma, su disposición, su núcleo, su similitud al tejido original o no, etc. Emplea diferentes tinciones para hacer estudios llamados inmunohistoquímicos que orienten hacia el pronóstico o hacia una peculiar singularidad de ese tumor en concreto para ayudar a personalizar los tratamientos. Luego recoge toda esta información y emite un informe completo.

Los clínicos necesitamos de ellos, pues dependiendo de ese incansable trabajo nosotros tenemos que valorar si la cirugía ha sido suficiente o no y si se ha aplicar o no un tratamiento adyuvante o complementario como podría ser la quimioterapia o la radioterapia. Su trabajo se ha sofisticado mucho en los últimos años, pues cada vez hay que desgranar más y obtener más información: marcaje de antígenos específicos, mutaciones, delecciones, estudios genómicos, etc.

Dado que su trabajo es muy importante para nosotros y tienen en sus espaldas la responsabilidad del verdadero diagnóstico del cáncer, quisiera mostrar desde aquí mostrarles mi profundo agradecimiento y reconocimiento a su trabajo en la penumbra de su laboratorio y su microscopio.

En el año 2000 tuve la suerte de conocer, en mi estancia en el MSKCC de Nueva York, a un ilustre patólogo español que fue entonces mi mentor y guardo en común que somos paisanos pues él nació en Calella de Palafrugell un precioso pueblecito costero de la provincia de Girona, el Dr Carlos Cordón Cardó. De él guardo gratos recuerdos de las conversaciones compartidas, de sus conocimientos, de su hospitalidad y de su profesionalidad. Aquí les presento un documento gráfico de entonces de una servidora, junto al Dr Carlos Cordón y la Dra Adelaida Lacasta.





Les dejo con este video (en inglés) que relata la historia real de una patóloga que aprendió el valor real de sus diagnósticos a través de una paciente de cáncer de mama poco probable: el de su propia madre. Vea este vídeo inspirador para aprender una prueba, el HER2, un diagnóstico positivo para HER2 y una terapia personalizada que sirvió para ampliar y mejorar la vida de una familia.