miércoles, 18 de noviembre de 2015

Tercer cumpleblog


Esta bitácora cumplió ayer tres años. Desde mi primer post (del que ahora me río) ha llovido mucho y se ha producido un camino de profundo aprendizaje invisible e incluso aumentado. Casi sin querer he dado sentido a unas palabras sedientas de ser escritas por mi mano o a través del teclado del ordenador. 

En estos tres años he descubierto que me gusta escribir, pues a través de este ejercicio solitario se produce una reflexión del mundo que me rodea y me inspira. Me resulta agradable comunicarme a través de este medio. Confieso que hay veces que este ejercicio surge solo y otras veces me cuesta más. Releo lo que escribo, luego corrijo una y otra vez lo escrito hasta conseguir que me guste el resultado. Detrás de cada post hay un estudio y un trabajo más o menos laborioso. 

Mantener vivo un blog temático como este y que llegue al lector también tiene su aquel. No porque me haya cansado de hacerlo, sino porque he adquirido muchos compromisos que en cierto modo están limitado el tiempo que sin duda merece este espacio. Compromisos surgidos a raíz de escribir: charlas o ponencias, redes sociales, posts para otros blogs como invitada, proyectos exclusivos para pacientes y proyectos para mi sociedad científica. El tiempo es un bien limitado y tengo que ser cada vez más selectiva y asertiva. 

Si miro atrás en este último año recopilo alguno de los hitos alcanzados:

  • Colaboración en el IDoR Spain (Día Internacional de la Radiología 8 de Noviembre 2015) en un coloquio 2.0. Visibilidad, tendencias tecnológicas y flujos de trabajo.  
Mi trayectoria así, además de la asistencial en el Hospital Universitario de Burgos, trata de focalizarse en la comunicación fluida a través de estos nuevos formatos para conseguir impregnar de humanismo a las disciplinas médicas que trabajan en torno al cáncer, especialmente en el ámbito de mi especialidad: la Oncología Radioterápica. 

Escribiendo e implicándome en todas estas actividades consigo dar un sentido humanitario a mi profesión sin tener que trasladarme como otros admirables colegas, a otros países más desfavorecidos. Saber que el mensaje llega a muchos lugares del mundo es ya de por si un motivo de satisfacción. Ser capaz, a través de la palabra de dar información, alivio y consuelo a pacientes oncológicos es todo un privilegio. Gracias a todos los que durante estos tres años habéis visitado este rincón. 

Mi mayor premio es compartirlo con todos.