jueves, 3 de marzo de 2016

Nutrición y Cáncer. Estado del Arte.


Hace unos días tuve que hacer una revisión y actualización en base a estudios bien diseñados sobre un tema que preocupa mucho a los pacientes y a sus familiares: la nutrición. Antes, durante y después de un proceso oncológico. Con una visión integral y atendiendo las necesidades tanto de los pacientes en situación de sobrepeso u obesidad como en los pacientes con pérdida de peso importante. Busqué bibliografía sobre los efectos positivos de unirlo a la actividad física y al control de peso para llegar a una ideal situación de normopeso. 

Existen ya evidencias de cómo una dieta oncosaludable actúa como coadyuvante y mejora la calidad de vida de los pacientes. Se han realizado esfuerzos en la prevención y en el tratamiento del cáncer con terapias farmacológicas que representan un coste económico importante y por ende una morbi-mortalidad asociada. Se requiere así la creación de nuevos objetivos en materia de Educación para la Salud, como una correcta alimentación para la mejora de la calidad de vida de nuestros pacientes e invertir en investigación sobre intervenciones no farmacológicas. Se empieza a hacer necesario la elaboración de un material de consenso para establecer recomendaciones firmes en supervivientes con un balance energético sostenible. Hablaremos pues de dieta equilibrada, actividad física y peso corporal.

Dieta oncosaludable
Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras y pobre en grasas, como lo es nuestra querida dieta mediterránea ayudaría a la prevención de algo más de un 30% de los tumores. Así que no sólo cuidaríamos a nuestro corazón y a otras muchas enfermedades, si no que contribuiríamos a prevenir algunos tumores, como los de origen digestivo (p ej colon), los hormonodependientes (mama o próstata) o los tumores renales. El reciente estudio PREDIMED publicado en la revista JAMA es un claro ejemplo de ello, pues demuestra la disminución de la incidencia de cáncer de mama en todos los grupos de en los que se realizó una intervención dietética baja en grasas para evaluar el riesgo cardiovascular. Esa protección de la dieta se observa también en la incidencia de otros tumores. De esta forma, una dieta oncosaludable en los pacientes supervivientes mejora los resultados terapéuticos en términos de recaída, tiempo de supervivencia y calidad de vida. 

Actividad física
Existen ya diversos estudios que observan el rol de la actividad física en los pacientes oncológicos y su impacto en términos de supervivencia y calidad de vida. Dichos estudios permiten afirmar que una actividad física moderada continuada ayuda a la prevención y además puede realizarse de forma segura durante y tras los tratamientos. La actividad física produce bienestar, reduciendo la fatiga y aumentando la flexibilidad. Sus efectos sobre la calidad de vida son evidentes y deberíamos empezar a prescibir actividad física regular y moderada a los pacientes. 

Sobrepeso y obesidad
El sobrepeso y la obesidad se han postulado como factores de riesgo predisponentes para la aparición de tumores de mama, próstata, endometrio y colon. Asimismo la ganancia de peso tras el tratamiento impacta en el riesgo de recaída y en la propia supervivencia. En consecuencia, animar a los pacientes a que tengan un control sobre su peso corporal es otra de las "prescripciones" que deberíamos tener en nuestros bolsillos. 

Hay tumores que son grandes consumidores de energía que unido a una dificultad física para comer ya sea por el tumor, los tratamientos o ambos, producen una pérdida de peso >10%. El peso que se pierde inicialmente es del tejido graso del paciente, pero también puede perderse masa muscular. Para evitar esta situación es importante suplementar la dieta y así se estará en condiciones óptimas para tolerar el tratamiento oncológico.  

Dejo aquí enlaces útiles sobre todo lo expuesto en el post:


Por último les dejo con mi presentación que tiene el mismo título que este post, que espero sea de su agrado.